Isis
Su nombre egipcio es Ast o Aset. Aun cuando Isis, que es una diosa egipcia, no pertenezca a la mitología helénica ni tampoco a la romana, su culto, y con él sus mitos, se difundieron de tal modo por el mundo grecorromano desde los comienzos de nuestra era, que no es posible dejar de mencionarla. Representa el asiento, el trono y personifica a la magia, la fidelidad conyugal y a la gran madre. En origen pudo ser una diosa-madre que más tarde se convirtió en una deidad del cielo con marcados aspectos de fertilidad y maternidad. Finalmente, Isis se asoció con el trono de Egipto y por lo tanto con Osiris. Protagoniza junto a su esposo Osiris, una leyenda de profundo sentido humano donde se enfatiza su amor conyugal y maternal. Este mito, presente en los Textos de las Pirámides, más tarde será recogido por Plutarco en su libro "De Iside et Osiride". La leyenda, poseedora de numerosas variantes locales, básicamente es la siguiente: Osiris, que reinaba en la tierra, era el dios que había enseñado a los hombres las artes para sacar provecho a la tierra y la cultura, pero su hermano el dios Seth, que gobernaba en el desierto, le envidiaba. Movido por este sentimiento, organizó una confabulación junto a 72 cómplices (según el texto puede variar el número) contra su hermano. Finalmente le asesina, troceando su cuerpo y arrojando los fragmentos al Nilo. Isis, ayudada por Neftis y Thot, parte por todo el país buscando los fragmentos de su marido y levantando un templo en cada lugar para venerar la reliquia allí encontrada. Estos santuanos se encuentran mencionados en los muros del templo de Dendera. Asistida por Anubis, recompuso el cuerpo de Osiris, practicando la primera Ceremonia de "Apertura de Ojos y Boca" y momificación. Pero lamentablemente Isis encontró todos los trozos excepto el falo, que había sido comido por tres peces a la vez, el pez Lepidotos (carpa del Nilo), el pez Oxirrincos (Mormyrus) y el pez Phragos (quizá una especie de brema). En otras versiones aparece tan solo un pez. Por medio de la magia, Isis se convierte en milano, reanima con sus alas a su esposo y es fecundada por este quedando embarazada de su hijo Horus, al que dará a luz en la isla de Shemis en el Delta. De este modo, Horus se convierte en hijo póstumo de Osiris al que Isis ha de cuidar y proteger, por ello la diosa es la protectora de la infancia. Otras leyendas no nos presentan a Isis como una diosa pacífica y amorosa. En otro mito se narra como Isis roba el nombre secreto de Ra, y aquí se comporta realmente sin piedad, empleando la magia contra el viejo dios creador y con verdaderas ansias de poder, según se desprende del texto recopilado en el llamado papiro mágico de Turín. En la ciudad de Tebas se llegó a considerar a Isis una diosa primordial. Los teólogos elaboran la idea de que el resto del panteón no es más que una emanacion de la propia diosa, otorgándole un aspecto de demiurgo. De este modo, encontramos que se la denomina: "Es Nejbet en El-Kab, Tyenenet en Hermontis, Iunit en Dendera, Isis en Abidos, Seshat en Unet, Heker en Antínoe, Neit en Sais... Señora en cada nomo, es ella quien está en todas las ciudades, en todo nomo con su hijo Horus". En el mito osiríaco Isis es, junto a su esposo Osiris, la personificación del principio histórico, del orden político, y representa todos los aspectos beneficiosos del amor familiar. Isis se hacía acompañar de siete escorpiones que le servían de defensa y la ayudaban para proteger al joven Horus (Ver, Harsiase). La leyenda de Isis y los escorpiones se recoge principalmente en la estela de Metternich encontrada en Alejandría en el siglo XIX. En la Dinastía XXI, Isis fue venerada en la meseta de Guizah donde poseía un templo bajo la forma de "Isis Señora de las Pirámides", este culto permaneció hasta el Período Ptolemaico. Tiene multitud de asimilaciones como Hathor o Nut. Es la esposa de Osiris y la madre de Horus. En Filé forma tríada con Osiris y Harpócrates (Horus niño). Está asociada con la estrella Sotis mientras que Osiris lo está con Orión. Representada junto a su hermana Neftis, aparece en el capítulo 64 del Libro de los Muertos, tomando ambas el nombre de Ururty. En Dendur forma tríada con Arensnufis y Harpócrates y en Debod es consorte de Amón junto a la diosa Satis. Tiene el aspecto de una mujer con el símbolo de su nombre sobre la cabeza (el trono). También puede llevar dos cuernos liriformes y disco solar entre ellos. En otras ocasiones es una mujer alada. En su forma animal aparece como un milano y una vaca. También su iconografía es la de una mujer con cabeza de vaca, o escorpión (Hedyedet), o hipopótamo hembra (Reret), cobra o leona por asimilación a Uadyet. Es originaria del Delta (Buto). Se la veneró en todo Egipto, siendo los más importantes Abidos, Behbet el Haggar, Sebenitos, Coptos, Dendera, Tafa, Ajuala, Dendur, Dakka, Debod, Filé, Abu Simbel (donde Nefertari se asimila a Hathor y a Isis), Buhen, en la Alta Nubia, y en el Oasis de Jarga, así como en un número abundantísimo de santuarios. Su gran santuario en la isla de Filae mantuvo su culto hasta su cierre obligado por el emperador Justiniano. Posteriormente fue adorada en el Bajo Egipto y su culto se extendió por todo el Mediterráneo, llegando incluso a Hispania. La personalidad y las atribuciones de Isis, por sí sola, llegaron a ser tan grandes que en época helenística y romana pasó a ser la "Gran diosa" y la "Gran maga" por excelencia, reuniendo en ella misma todos los conceptos buscados en la divinidad femenina. Así es tratada en la novela El asno de oro de Apuleyo y por Plutarco (Sobre Isis y Osiris). La diosa bienhechora se veneró en todo el Imperio romano.

