Nefertum

o Nefertem. Su nombre griego es Iphtimis. En la mitología del antiguo Egipto, su nombre significa simplemente "el loto" y en los Textos de las Pirámides aparece mencionado como "el que no tiene igual". El empleo de esta flor como símbolo de nacimiento en las aguas primordiales fue fruto de la observancia de la naturaleza, tan común en el pensamiento egipcio. Esta flor se abre al amanecer, orientada hacia el este, con la oscuridad vuelve a cerrarse y a hundirse en las aguas, símbolo que los teólogos identificaron con el curso del Sol. En algunos textos (teología hermopolitana), aparece mencionado como Atum o Ra el Joven, en referencia al nuevo sol que nace del interior del loto, emergiendo del mar de los cuchillos, es decir del mar primigenio en la cosmogonía de Hermópolis. En otro aspecto, igualmente relacionado con el aroma de la flor que es portador, se le asoció a los ungüentos sagrados y a los perfumes, según se desprende de los Textos de las Pirámides donde se menciona que es "la flor de loto perfumada en las narices de Ra". En Menfis, pronto se unió a Ptah y Sejmet con los que formó tríada, cumpliendo el papel de hijo. En Buto es hijo de Uadyet, la diosa cobra y de Ra, pudiendo tomar forma de león. También es hijo de Bastet o de Mut. Estuvo identificado con Horus. Su iconografía es la de un dios con aspecto humano y una flor de loto azul sobre su cabeza, que en ocasiones está acompañada de dos plumas. Puede llevar dos collares Menat como símbolos de fertilidad y placer. Igualmente se le representa como un hombre con cabeza de león, que lleva sobre ésta los signos ya mencionados. Subrayando su aspecto de niño está sentado sobre la flor de loto, identificándose con el mismo Sol en su infancia. Bajo el aspecto animal podemos encontrarle como un león (en relación son su madre Mut y Sejmet). Originario del Delta Oriental y venerado en multitud de santuarios entre los que cabe destacar Menfis.
 
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