Héleno

Héleno es hijo de Príamo y Hécuba, y hermano gemelo de Casandra. Recibió el don profético al mismo tiempo que ella una noche que pasaron en el templo de Apolo Timbreo (Ver, Casandra), y así como Casandra pasaba por haber sido amada por el dios, también Héleno fue su favorito. Apolo le regaló el arco de marfil con el cual hirió a Aquiles en una mano. Héleno tomó parte en los juegos fúnebres celebrados en torno al cenotafio de Paris cuando se le creía muerto (Ver, Paris). Predijo a su hermano todas las calamidades qué iban a derivarse de su viaje a Grecia (durante el cual raptó a Helena). Durante la primera parte de la guerra de Troya, y hasta la muerte de Paris, Héleno se bate valerosamente al lado de Héctor; después, a la muerte de éste, lo reemplaza a la cabeza de sus conciudadanos y es herido por Menelao. La actitud de Héleno cambia por completo después de sucumbir Paris, cuando Príamo le niega la mano de Helena y da la preferencia a Deífobo, más joven que él (Ver, Helena). Héleno, despechado, se retira al Ida y decide no seguir participando en la campaña. Pero Calcante, el adivino de los griegos, había anunciado que sólo Héleno podia revelar en qué condiciones sería posible la toma de Troya. Ulises consiguió entonces apoderarse de Héleno, quien mitad a la fuerza mitad cediendo al soborno expresó su oráculo. Tres condiciones se precisaban para vencer a Troya: que Neoptólemo, hijo de Aquiles, luchase al lado de los griegos; que éstos poseyeran los huesos de Pélope; y, finalmente, que arrebatasen a los troyanos el Paladio, la estatua milagrosa caída del cielo. Se mencionan también otras condiciones impuestas por Héleno: que Filoctetes volviese a combatir entre las tropas griegas y que accediese a traerles las flechas y el arco de Heracles. Finalmente, él les habría aconsejado utilizasen un caballo de madera para introducir secretamente soldados en el interior de las murallas. Todos estos servicios, su actitud cuando, antes de la guerra, había tratado de disuadir a Paris de su proyecto de raptar a Helena, y la circunstancia de haber impedido que los troyanos arrojasen el cadáver de Aquiles a las aves de rapiña, le valieron la vida y la libertad a la caída de la plaza. Desde este momento, las tradiciones relativas a sus aventuras varían: en compañía de Hécuba, Andrómaca y Casandra, que integraban su lote cuando el reparto de las cautivas, y con un grupo de troyanos, se dirige al Quersoneso tracio y se establece en él. Se dice que allí Hécuba fue transformada en perra y encontró la muerte; Héleno la enterró en un lugar llamado "la Tumba de la Perra". Según otra versión, Héleno entra, junto con Andrómaca, en el lote asignado a Neoptólemo. Su don de profecía le permite dar a éste el consejo de no regresar con los demás griegos por vía marítima, sino por la terrestre. Gracias a él, Neoptólemo se salva del desastre del cabo Cafareo, donde perece casi toda la flota griega. Cuando el hijo de Aquiles fue muerto por Orestes en Delfos (Ver, Neoptólemo), Héleno casó con Andrómaca, su viuda (Ver), de la cual tuvo un hijo, Cestrino. Héleno reinó en lugar de Neoptólemo, pero al morir legó el trono a Moloso, hijo de éste. Atribúyese a Héleno la fundación de Butrotis y de Ilión, en el Epiro. Dio su nombre a Caonia (Ver, Caón). En la Eneida, Virgilio presenta a Héleno casado con Andrómaca y acogiendo solícito a sus compatriotas cuando su paso por el Epiro. Una tradición atestiguada en época tardía, y que probablemente ha sido imaginada sólo para suprimir de su leyenda el episodio de su captura por los griegos y la traición que siguió a este hecho, cuenta que Héleno, irritado al verse preferido a Deífobo, pidió permiso a Príamo para salir de Troya e instalarse en Grecia. Con algunos compañeros y sobre unas cuantas naves, partió de Tróade y se apoderó de un distrito del Epiro, donde estableció su autoridad sobre los molosos.
 
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