Constitución centuriada

Aunque la constitución centuriada romana, tal como la conocemos, corresponde al estadio final de un proceso que culmina en época posterior a la de Servio Tulio, no hay duda de que sus cimientos se insertan en las nuevas condiciones políticas, económicas y sociales de la Roma de la segunda mitad del siglo VI a.C.. La constitución se basaba en una nueva distribución de los ciudadanos en dos categorías, classis e infra classem, según sus medios de su fortuna, divididas en centuriae. No se trataba sólo de una organización política, sino militar: los ciudadanos contribuían con sus propios recursos a la formación del ejército y, por ello, de acuerdo con su fortuna, se les exigía un armamento determinado. Quedó así constituido un ejército homogéneo, compuesto de un núcleo de infantería pesada, la classis, articulado en sesenta centurias, base de la legión romana, que, en caso de necesidad, era apoyado por contingentes provistos de armamento ligero, reclutados entre los infra classem. Por encima de la classis, existían dieciocho centurias de caballería, los supra classem, designados por el rey entre la aristocracia. La constitución centuriada suponía un nuevo esquema social. El teórico igualitarismo de la organización en curias quedaba superado ahora por la división de los ciudadanos en propietarios (adsidui), que constituían, de acuerdo con la mayor o menor extensión de sus tierras de cultivo, la classis y la infra classem, y los proletarii, es decir, quienes por no contar con propiedades inmuebles. eran considerados sólo por su prole, su descendencia. Estos últimos, en los que se incluían no sólo los privados de fortuna, sino aquellos cuyos recursos económicos no procedían de la tierra (comerciantes, artesanos), estaban excluidos del servicio en el ejército, pero también de derechos políticos. Se constituía así una pirámide social, en cuya cúspide se encontraban los supra classem, los caballeros, seguidos, en segundo y tercer lugar, respectivamente. por los ciudadanos encuadrados en la classis y en la infra classem, y, en último lugar los proletarii. Ver, Censatario, Comicios.
 
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