Gayo
(Caius) (siglo II). Uno de los más renombrados juristas latinos, aunque se desconoce su nombre completo, la cronología de su vida y las circunstancias de ella. Se supone que debió nacer en época de Trajano, quizá en la parte griega del Imperio, pero evidentemente vivió algún tiempo en Roma. Prolífico autor de obras de derecho que escribió un tratado legal fundamental en cuatro libros titulado Instituciones (Institutionum Commentarii Quattuor), publicado probablemente ca. 162. De sorprendente claridad y concisión, no es citado por sus contemporáneos ni por los escritores posteriores hasta el siglo V. No deja de ser sorprendente que sus contemporáneos Paulo y Ulpiano nunca mencionen ni su persona ni sus opiniones, mientras que en épocas más tardías su autoridad era muy apreciada por Papiniano y Herenio. Justiniano sintió especial debilidad por él, y sus Instituciones parecen inspiradas en el libro de texto homónimo de Gayo. Hasta el descubrimiento a comienzos del pasado siglo de un manuscrito del siglo V del libro IV, esta obra sólo era conocida por las citas del Digesto y de la Lex Visigothorum; luego nuestro conocimiento se ha ampliado con los papiros egipcios conteniendo más fragmentos de la obra. Es el tratado clásico más importante conservado sobre derecho romano. Su texto, según fue revisado por los expertos de Justiniano, se descubrió en Verona en 1816 por Niebuhr. Gayo también escribió "Asuntos cotidianos", donde amplió las exposiciones a menudo breves e incompletas de las Instituciones, y voluminosos comentarios de los edictos de los pretores (Edictos provinciales y Edictos del pretor urbano) que constituyeron la base de buena parte del derecho privado, y comentarios sobre las antiguas Leyes de las Doce Tablas del derecho civil romano. Parece improbable que Gayo, a pesar de ser ciudadano romano, desempeñase algún cargo público. Después de estudiar en Roma en la escuela Sabina de derecho, debió de vivir y trabajar en Oriente, quizá en Beirut o Esmirna. Su obra fue citada más de 500 veces por los compiladores del código de Justiniano, y sus clasificaciones fueron fundamentales para los sistemas legales europeos hasta principios del siglo XIX. Las Instituciones, con su peculiar arreglo de diversas cuestiones, constituyen uno de los fundamentos del pensamiento legal occidental.

