Diluvio

Desde el punto de vista arqueológico, se poseen dos tipos de datos: por una parte, los restos arqueológicos propiamente dichos; por otra, los textos de las narraciones mesopotámicas contenidas en las tablillas cuneiformes y textos paralelos de otras fuentes (Biblia, Beroso, etc.). A pesar de que la arqueología sobre el terreno no proporciona pruebas indiscutibles del diluvio, en cambio, los textos de terracota conducen a un terreno mitológico en el que el diluvio está bien atestiguado. A pesar de unas interpretaciones a menudo controvertidas, la mayor parte de su contenido ha sido aceptada por muchos. Se trata de documentos de gran importancia, que podrían definirse de "primera mano", aunque sean copias de narraciones precedentes. El texto más antiguo fue escrito en sumerio hacia el siglo XVIII a.C., cuando esta lengua ya estaba extinguida y era considerada "clásica", o sea, no era hablada pero sí se utilizaba en la escritura. El texto, que se conserva en el Museo de Pennsylvania, fue encontrado en 1.895 en las excavaciones de Nippur. El tema del diluvio también está presente en narraciones de pueblos semíticos que utilizaban el acadio o asiriobabilonio. Durante el reinado del rey babilonio Ammi-saduqa (1.646-1.626 a.C.) fue escrito el texto de un extenso poema de 1.245 líneas. Actualmente se halla en el British Museum. Lo escribió un joven escriba, de nombre Ku-Aja, encargado de copiar el poema. Según este poema, los dioses se habían repartido la creación: el reino de ultratumba fue para Ereshkigal; a Anu (el An sumerio) se le concedió el cielo; Ea (Enki en sumerio) obtuvo el mundo de las aguas subterráneas (el "abismo"), y, por último, a Enlil, el dios del viento, se le confió la tierra. Además, los dioses crearon al hombre, quien trabajaría y les honraría mediante sacrificios. Llegando a ser muy numerosos, los hombres comenzaron a molestar al dios Enlil con su ruido. Cualquiera que fuera el significado de este "ruido" (¿una rebelión? ¿el eco literario de un exceso de población?), Enlil convenció a los otros dioses para unirse a su propósito de destruir la humanidad. Lo intentó con varios medios (epidemias, carestía), hasta que recurrió al diluvio. Esta descripción es la narración más antigua del diluvio escrita en asirio-babilonio. En ésta el protagonista no se llama Ziusudra, sino que tiene el sobrenombre de Atra-khasis, que significa "el gran sabio". En cambio, el dios que le ayuda a salvarse es Ea. Ciertamente, tras la lectura del extenso pasaje del Atra-khasis se plantean numerosas cuestiones que todavía no pueden ser resueltas satisfactoriamente. Sin embargo, en muchos aspectos puede ayudar la narración del diluvio presente en el poema de Ghilgamesh: de hecho, se puede comprobar que los dos pasajes, a pesar de pertenecer a épocas muy distantes en el tiempo, están relacionados y, en consecuencia, la versión más completa ayuda a entender mejor los lados más oscuros de la otra. Es conveniente decir que el poema de Atra-khasis gozó de gran fortuna durante ss., hecho que también comportó que el texto sufriera modificaciones, como lo demuestran algunos fragmentos posteriores. La historia del diluvio mesopotámica más conocida, y a veces considerada la más antigua e incluso la única, es la narración presente en la tablilla XI del Poema de Ghilgamesh. No constituye un pasaje fundamental, como en el Atra-khasis, pero es narrada por un superviviente del diluvio al protagonista del poema. Aunque no posea en el conjunto de la obra la función primordial que tenía precedentemente, sin embargo, esta versión es la más completa, la más viva y la más poética entre todas las que han llegado hasta nosotros. También fue hallada en la biblioteca del rey Assurbanipal, pero es de una época precedente, más concretamente a la que se remonta también el fragmento de Nippur del Atra-khasis. El escriba Sinleqe-unnini reelaboró toda la historia de Ghilgamesh en aquel período. Esquematizando mucho, se puede recordar que Ghilgamesh aparece en el poema que lleva convencionalmente su nombre como el rey postdiluviano de Uruk, la bíblica Erek. Los habitantes de la ciudad, oprimidos por su tiranía, pidieron ayuda a los dioses, quienes crearon a un ser feroz, Enkidu, para que se enfrentara a Ghilgamesh. Sin embargo, ambos trabaron gran amistad y llevaron a cabo hazañas heroicas hasta que, por haber ofendido a una diosa, Enkidu fue muerto. Impresionado, Ghilgamesh inicia la búsqueda desesperada de un remedio contra la muerte y encuentra a su abuelo, quien había conseguido sobrevivir al diluvio. En este punto se añade la historia del diluvio, explicada por Um-napishtim (o Ut-napish-tim). Reuniendo los datos de todas las versiones, según su estado de conservación, se puede hacer una síntesis de las diferentes etapas de la narración mesopotámica del diluvio: - El dios Enlil está decidido a acabar con la humanidad. - Los dioses acuerdan provocar el diluvio y juran no revelar a nadie tal decisión. - El dios Enki (Ea) rompe el juramento al revelar al héroe las intenciones de los dioses a través de un sueño y usando la estratagema de hablar a la pared de la habitación, de forma que su protegido pueda oír desde el interior. - Enki/Ea ordena a su protegido construir un arca, meter dentro las "semillas de la vida" (las diferentes especies de animales) y llevar consigo a sus familiares y a otras personas. Le aconseja decir a sus conciudadanos una mentira: se ve obligado, por discordia entre los dioses, a irse a vivir al "abismo" (el lugar de las aguas subterráneas, donde evidentemente necesitará un barco). - Construida la nave, se desata el diluvio durante siete días y siete noches (el "siete" en la literatura del antiguo Oriente Medio es un número simbólico que significa el cumplimiento de una acción o el final de un acontecimiento). Los dioses se arrepienten y la diosa madre se lamenta. - La nave llega hasta un monte (en el Ghilgamesh, Nisir o Nimush, según sea la lectura del segundo signo cuneiforme). El protagonista libera los pájaros hasta que uno no retorna; entonces comprende que el nivel de las aguas comienza a descender. Sale del arca y realiza un sacrificio. - Los dioses se complacen con el sacrificio. La diosa madre reprocha a Enlil su acción. Éste se irrita porque ha habido supervivientes y descubre que el culpable de esto ha sido Ea. - Ea se justifica y acusa a Enlil de haber llevado a cabo una acción desmesurada. Enlil acepta la situación. En consecuencia, el protagonista del diluvio es llevado a un lugar lejano, a oriente, cerca de la desembocadura de los ríos Tigris y Éufrates, a un lugar llamado Dilmun (probablemente Bahrein), donde es hecho inmortal. Es evidente que estas narraciones derivan de un arquetipo cuya composición sería mucho más antigua que la primera versión que se posee. Las relaciones entre los diferentes textos es algo que todavía es objeto de discusión. Son numerosas las dudas que plantean las relaciones entre las versiones. Por ejemplo, ¿acaso la narración de la Biblia fue influida directamente por las mesopotámicas, o, en cambio, es el fruto de una elaboración independiente, aunque derivada de un arquetipo común y desconocido?. En la versión bíblica del Génesis, es mejor hablar de narraciones, puesto que desde hace tiempo la mayoría de estudiosos está de acuerdo con la teoría de que en la Biblia existen dos versiones diferentes, unificadas y mezcladas sin que ninguna de ellas prevalezca sobre la otra. Esto provoca, no obstante, numerosas contradicciones: por ejemplo, en un pasaje se explica que Noé llevó al arca siete pares de animales puros y de pájaros, y un único par de impuros, mas poco después se menciona un par de animales de cada especie. Otro ejemplo: en un pasaje se lee que el diluvio duró cuarenta días, mientras que en otro, tras hacer un cálculo, resulta que duró un año y once días. Se ha intentado diferenciar las dos versiones basándose en el modo de nombrar a Dios, puesto que en la más antigua se utiliza el término Yahvé (escrito Yhwh), y en la más reciente el de Elohim. También se discute sobre las fechas: la tradición más antigua se remontaría a los ss. IX-VIII a.C. y la más reciente sería del siglo VI a.C.. A pesar de las evidentes diferencias (la principal de ellas, el monoteísmo), parece indudable la existencia de un estrecho vínculo entre la narración bíblica y las mesopotámicas: el arca, los animales que allí encuentran refugio, los pájaros enviados tras el diluvio, etc.. También los pasajes sobre el diluvio de las Biblias apócrifas están relacionados con los anteriores textos, a pesar de las variantes. Un ejemplo destacado es el llamado Libro de los Jubileos, conocido por manuscritos de los ss. XV-XIX d.C. escritos en etíope clásico, donde se explica que "el arca fue vagando y se detuvo en la cima del Lubar, una de las montañas de Ararat" (el mismo monte donde Noé planta una viña y es sepultado, citado también en los manuscritos de Qumran. El texto sobre el diluvio más "alejado" en el tiempo fue escrito por Beroso, un sacerdote babilonio que quiso dar a conocer entre los griegos la historia de su país. La narración de Beroso fue resumida por Polístor (siglo I a.C.), cuya obra conocemos por pasajes incorporados a la Crónica de Eusebio de Cesarea (siglo IV d.C.), algunos conservados en griego y otros en la traducción armenia. En los pasajes sobre el diluvio de Beroso, en parte modificados por sus compiladores, junto a evidentes añadidos, se leen detalles ya conocidos que sitúan a Beroso en la lejana tradición mesopotámica. Aparecen también aquí el aviso divino a través de un sueño, la salvación en el arca de los animales, el envío de pájaros, etc.. Pero se encuentran también otros particulares que faltan en la Biblia. El primero es la respuesta que había que dar a quien preguntara sobre el arca y los preparativos; el segundo es la inmortalidad concedida al protagonista, a quien se le permite habitar junto a los dioses. De la narración podría deducirse que el diluvio "mesopotámico" fue una catástrofe que llevó una gran masa de agua del sur al norte procedente del mar. Pero los datos arqueológicos no confirman semejante hipótesis: los estratos en los que se han podido identificar importantes inundaciones revelan que los ríos fueron los causantes de ellas, no el mar. Si se quiere situar el diluvio en Mesopotamia, se debe excluir un acontecimiento marítimo y pensar en una gran inundación fluvial, causada por lluvias tanto en las cabeceras de los ríos y sus afluentes como en la misma Mesopotamia: inundación que de los datos recogidos podría haberse producido en el IV milenio o a principios del III a.C.. En torno a la última fecha se han encontrado huellas de una gran inundación producida en una extensa zona de Sumeria. Además, esta fecha podría justificar también la narración de Beroso, cuando refiere el enterramiento de las escrituras en Sippar: la escritura, por aquella fecha, ya había sido inventada por los sumerios. Por otro lado, el rey Assurbanipal, el soberano que ordenó reunir en Nínive copias de las obras literarias de culturas anteriores, se enorgullecía de saber leer "la misteriosa escritura anterior al diluvio". Inspirado o no en un hecho preciso, el diluvio fue entendido por aquellos pueblos como una importante línea de corte en la historia de la humanidad, tras la cual surgió un nuevo mundo. En un texto, el diluvio marca incluso la separación entre el "antes y el después de la agricultura", como si separata la barbarie de la civilización, la prehistoria de la historia.
 
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