Josefo

Tito (?) Flavio (Titus (?) (Flaouios Iosepos / Flavius Josephos) (37/38-ca.100). Historiador judío y apologista de Roma. Josefo era hijo de Matatías, de familia noble, miembro de la casta sacerdotal y pariente de los asmoneos. Nuestro conocimiento sobre él proviene en exclusiva de sus escritos. En su juventud estudió las tres escuelas "filosóficas" de los judíos, rechazando finalmente a los saduceos y esenios en favor de los fariseos. Josefo pasó tres años en el desierto con un eremita esenio llamado Banos. En el 56 comenzó su educación como fariseo y en el 64 participó en la comisión enviada a Roma para intentar obtener la libertad de algunos sacerdotes judíos que habían sido enviados allí para ser juzgados algunos años antes por el procurador Félix. Josefo obtuvo la ayuda de la esposa del emperador Nerón, Popea, y tuvo éxito en su misión, pero quedó muy impresionado por el poder de Roma y llegó a la convicción de que Dios favorecía a los romanos por el momento y que sería inútil resistirse a ellos. Tras su vuelta a casa, Josefo argumentó contra la rebelión, pero aun así fue puesto por el Sanedrín al mando de Galilea al comienzo de la revuelta del 66, donde fracasó en su intento de poner freno a los extremistas. En la guerra, su actitud fue ambigua: fue asediado en Jotapata, y en el 67, tras eludir un pacto de suicidio entre los líderes, fue capturado por los romanos y se salvó profetizando que Vespasiano llegaría a emperador, lo que sucedió en el 69. Josefo permaneció al lado de Tito durante el asedio de Jerusalén y fracasó en sus intentos de convencer a los sitiados para que se rindieran. En la toma de la ciudad salvó la vida de algunos de sus amigos. Se le recompensó con tierras en Judea y acompañó a Tito a Roma, donde el emperador lo nombró ciudadano romano y le concedió una pensión y una casa en la capital. Siguiendo las costumbres romanas y tomando el nombre de Flavio en honor del nuevo emperador, Josefo se estableció en Roma y escribió los cuatro libros de su Guerra de los judíos, primero en arameo para los judíos de Mesopotamia. Más tarde, entre el 75 y el 79, Josefo escribió una versión griega en siete libros. Esta obra cubre el período entre el 170 a.C. y el 70 y es una fuente histórica de incalculable valor, especialmente para la época en que vivió Josefo. Parece que este tuvo acceso a los registros de campaña (commentarii) de Vespasiano y Tito, al tiempo que consultaba a otros que habían sido testigos de los hechos que describe; él mismo fue testigo de muchos. Josefo incluyó un relato de la victoria romana sobre los judíos. Como al principio sabía poco griego, fue ayudado en su trabajo por asistentes griegos. La obra fue traducida más adelante al latín y al eslavo antiguo. Antiquitates Iudaicae (Antigüedades judías), acabada en el 93, es una historia más completa de los judíos, desde la "creación" hasta el 66. Estaba dirigida fundamentalmente a los lectores griegos, judíos y gentiles, según el modelo de las antigüedades romanas de Dionisio de Halicarnaso, y se basa en numerosas fuentes. Los primeros diez libros se basan en las Escrituras hebreas. Su relato de la época macabea es más completo que en su obra anterior. Josefo parafrasea la carta de Aristeas, que pretende describir el proceso de traducción de la Septuaginta, y adaptó el Libro segundo de Esdras y el Libro primero de los Macabeos, inspirándose mucho en las obras de Nicolás de Damasco para los últimos setenta y cinco años a.C.. Josefo añadió a su último trabajo una breve Vida en la que se defiende contra la acusación lanzada por Justo de Tiberíades, entre otros, de haber provocado la rebelión judía. Escribió también dos libros titulados Contra Apión (Ver, Apión) en los que defendía a los judíos de los ataques de los griegos y afirmaba la antigüedad del judaísmo en comparación con la cultura helénica. Josefo era notoriamente descuidado aportando pruebas estadísticas. Sus obras fueron muy interesantes para los cristianos de todas las épocas y conservadas por la Iglesia; pero su referencia favorable a Jesús en sus antigüedades fue adornada posteriormente por un interpolador cristiano. Las referencias de su última obra demuestran que vivió al menos hasta el 93.
 
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