Arquitectura romana

La arquitectura romana es resultado de una combinación de dos tradiciones heredadas, a saber: la etrusca y la griega, superadas por cierto número de innovaciones independientes. Los elementos etruscos suponen un énfasis en las grandes fachadas, especialmente de los templos en los que las colurnnatas ocupaban con frecuencia solamente la parte frontal, así como una anchura incrementada en relación con la longitud. La contribución griega más obvia fue la de los tres órdenes: dórico, jónico y corintio, a los que los romanos añadieron un cuarto orden compuesto. Los desarrollos estructurales se centraron en la introducción del arco y sus derivados, la bóveda y la cúpula, lo que se vio facilitado por el descubrimiento de un cemento eficaz y un uso más generalizado del ladrillo y revestimientos. Las características distintivas de la arquitectura romana se pueden resumir en un mayor énfasis en formas seculares y utilitarias tales como el Anfiteatro, Teatro, Circo, Acueducto y Baños; el significado mayor del espacio interior, especialmente en la evolución a partir del templo griego, que se limitaba a ofrecer a los congregados un entorno, hasta la Basílica, que realmente conseguía acomodarlos en su interior; así como los requisitos de grandeza y gran escala que simbolizaban los logros romanos y que estaban bien representados, por ejemplo, en el Arco de Triunfo. )o()o( TEMPLOS )o( Los templos romanos más antiguos seguían modelos etruscos: una serie de escalones en un extremo llevaba a un pórtico sobre una plataforma elevada tras el cual estaba la cella. La adición de columnas, tanto exentas como embutidas a lo largo de los lados y en ocasiones al final, se debió al influjo griego. Desde el siglo I a.C. se situó con frecuencia en el interior un ábside acupolado en la pared posterior de la cella. El más acabado ejemplo conservado de un templo así es la Maison Carrée de Nîmes (Nemausus) (ca. 16 a.C.). Los templos circulares eran frecuentes desde fechas tempranas, su forma derivaba de la del tholos griego. Es así como el llamado templo de Vesta en el Foro Boario se fecha al final del siglo II a.C. y es el templo de mármol más antiguo que se conserva en Roma. La culminación de esta forma se ve en el Panteón, construido en el reinado de Adriano, en donde una atención sin paralelos se dedica al estudio de las proporciones y a la decoración del interior. En las provincias orientales, en donde Roma encontraba dificultades para dejar huellas en una cultura ampliamente helenizada, es la escala monumental de la arquitectura de los templos lo que destaca como característico de los romanos. El templo de Bel en Palmira y el recinto de Júpiter en Baalbek, en donde las columnas alcanzan una altura de 20 m, tienen más que ver con la propaganda imperial que con la religión. )o()o( PLANIFICACIÓN Y ARQUITECTURA URBANAS )o( El centro cívico de cualquier ciudad romana era el Foro. Más simétrico que el ágora griega, servía para los mismos fines al proporcionar medios para la práctica del comercio, las reuniones y la administración de justicia. La principal innovación en este contexto fue la sustitución de la Estoa griega por la Basílica o sala de uso público de utilización multifuncional. Los planificadores de ciudades romanos adoptaron la planta cuadrangular de sus antecesores griegos, pero se dio mayor énfasis a los ejes principales mediante la adición de dos amplias calles situadas en un ángulo de 90 grados. Estas calles se llamaban el cardo, que va de norte a sur, y el decumanus, que va de este a oeste. El foro se situaba en su intersección. Las casas romanas tenían una planta similar a las griegas (cierto número de habitaciones conectadas agrupadas en tomo a un patio central (atrium)) pero es posible que una proporción mayor de las casas romanas tuviese un segundo piso. Pero como la población urbana se incrementaba y la tierra se hacía más cara, los arquitectos romanos buscaron un uso del espacio más eficaz con la edificación de bloques de apartamentos (insula) que con frecuencia alcanzaba los cinco pisos de altura y generalmente ocupaban un bloque de la planta cuadrangular de la ciudad. Pero la altura suponía un alto riesgo de incendio y derrumbamientos, por lo que Augusto la limitó a 21 m y Trajano a 18. El desarrollo del arco tuvo consecuencias importantes para el abastecimiento de agua a los centros urbanos y para atravesar los ríos. El puente de piedra más antiguo sobre el Tíber (pons Aemilius) se fecha en el siglo II a.C., pero la mayor parte de los puentes fuera de Roma proceden del período imperial. El ejemplo más llamativo de los conservados se construyó sobre una garganta del Tajo en AIcántara el año 106. Los puentes tenían además unas claras finalidades militares, como se pone de relieve en el puente de Trajano sobre el Danubio, diseñado por Apolodoro de Damasco; este puente tenía una superestructura de madera sobre pilares de piedra de más de 1.100 m de longitud. )o()o( CASAS DE CAMPO Y PALACIOS )o( La casa de campo o villa rústica, desempeñó un importante papel en la romanización de las provincias y la mayor parte de los ejemplos conservados se fechan en el período imperial. Estas villae eran especialmente frecuentes en las provincias del noroeste, funcionaban como haciendas autosuficientes y con frecuencia se explotaban extensiones considerables. Se parecían bastante a una aldea amurallada, un establecimiento típico consistía en una residencia principal de cierta distinción con su propio recinto, con otro recinto adyacente más amplio rodeado por dependencias para los distintos usos agrícolas y ganaderos. La villa urbana tenía una finalidad bastante diferente, aunque también funcionase como una granja agrícola activa. Generalmente estaba situada cerca de una ciudad, proporcionaba a su rico propietario una residencia rural en donde podía escapar a las presiones de la vida ciudadana y disfrutar de los placeres del campo. Cicerón tenía una propiedad de este estilo en Tusculum y Horacio disfrutaba de sus estancias en su granja de Sabina que recibió como regalo de su patrono imperial. Los emperadores hicieron suya la idea de la villae urbana y la desarrollaron hasta unos extremos de extravagancia y lujo que es más adecuado llamarlas palacios que villae. La primera de tales residencias, la Domus Aurea, la construyó Nerón para formar un parque real en el interior de Roma. Adriano prefirió una ubicación rural para su suntuosa villa de Tívoli. Allí el arquitecto amalgamó edificios y paisajes en sofisticadas series de pabellones y estanques, templos y baños, patios y bibliotecas, que debe mucho al propio gusto y viajes del emperador. La villa de Piazza Armerina en Sicilia, fechada en el siglo IV, es famosa por sus bien conservados mosaicos, quizá es la última representante de un refugio de caza imperial. Diocleciano construyó un amplio palacio fortificado para su retiro en Split, en Dalmacia. La severa simetría de su planta es un reflejo del rigor militar con el que se organizó el Imperio. )o( Ver, Arquitectura griega, Senatus consultum acilianum.
 
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