Segundo Triunvirato
(siglo I a.C.). Tras las diferencias entre Octaviano y Antonio, fue Lépido el encargado de mediar entre ellos, en un encuentro cerca de Bolonia, donde los tres jefes cesarianos decidieron repartirse el poder con el apoyo de un dudoso recurso legal, que los convertía en "triunviros para la organización de la República" (tresviri rei publicae constituendae), una híbrida componenda entre dictadura y pacto tripartito privado. El triunvirato significaba colocar a sus titulares durante cinco años por encima de todas las magistraturas, así como un reparto de las provincias, con sus correspondientes legiones. Entre sus objetivos también se incluía la venganza contra los asesinos de César y el cumplimiento de las exigencias de miles de veteranos, que esperaban repartos de tierra en Italia. Ver, Triunvirato, Proscripciones.

