Asedio romano

El sistema de asedio normal entre los romanos desde el siglo III en adelante fue el doble amurallamiento, un desarrollo de la técnica utilizada por los griegos para rendir por hambre a los defensores. Una primera línea de trampas, trincheras y muros uniendo los campamentos del ejército, encerraban a los defensores, mientras que una segunda línea miraba al exterior contra una posible fuerza de auxilio. En el asedio ofensivo los romanos seguían de cerca a los griegos y los asedios reales se limitaron en buena medida al este, en donde había una tradición de asedios. Utilizaban algunas de las herramientas griegas como arietes con cabeza de hierro, torres de asedio, ganchos operados mecánicamente, pero no hicieron innovaciones y prefirieron las minas y la construcción de rampas. Las catapultas de torsión se usaron en gran cantidad tanto para disparar dardos como piedras (catapultae y ballistae, los nombres se invirtieron más tarde). Como una alternativa a la aproximación a los muros en estructuras ocultas y cubiertas, la infantería atacaba en formación de tortuga (testudo), en un bloque rectangular con los escudos colocados juntos por encima y en torno a los soldados. Ver, Asedio griego.
 
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