Epitalamio
o Epithalamium. Composición poética del género lírico, en celebridad de una boda. Este canto nupcial antiguamente se entonaba delante de la cámara de los desposados, o dentro de ella. Suele confundirse con el himeneo que se cantaba al ser conducida la esposa a la casa del esposo. Parece que el epitalamio es de una gran antigüedad, y que Europa lo recibió de Oriente. El salmo 44 de David ha sido considerado como un epitalamio: es un salmo profético en el que, bajo el hecho histórico de haberse casado Salomón con una extranjera, hija de Faraón, explica literalmente el desposorio de Cristo, figurado por Salomón, con la Iglesia, compuesta de los gentiles, y figurada por la forastera egipcia. También se ha considerado como un epitalamio todo el libro del Cantar de los Cantares, destinado, la mayor parte de él. a los referidos místicos desposorios de Cristo con la Iglesia. Los poetas griegos escribieron buen número de tales composiciones, en las que aparecían como principales personajes Venus, los Amores y las Gracias. Homero describe en algunos pasajes de la Ilíada varias ceremonias del matrimonio griego, cantando epitalamios con tal motivo. En distintas obras de la literatura clásica griega se hallan composiciones de esta naturaleza. Entre ellas, es digna de especial mención la que compuso Teócrito a las bodas imaginarias de Helena v Menelao, y en la que las jóvenes cantadoras celebran la alegría del novio, las virtudes y belleza de la novia y piden para ambos esposos el favor y protección de los dioses. El epitalamio siguió las evoluciones de la poesía griega: fue épico en Homero y Hesíodo; lírico en Alcman, Safo, Anacreonte, Estesícoro y Píndaro; ditirámbico en Telestes y Filoxeno. De casi todos los epitalamios griegos no nos quedan más que fragmentos. En la literatura latina se conocen muchas composiciones de esta clase, siendo dignas de mención entre ellas, el Epithalamium Pelei et Thetidos, que constituye un poema de 407 versos en dos partes; el canto de las mujeres de Corinto en las bodas de Jasón y Creusa, que forma parte de la Medea, de Séneca. El Epithalamium Stellae es Violantillae, de Estacio, tiene todos loe caracteres de un panegírico. Ausonio escribió un Centon nupcial (Cento nuptialis), que es una colección de epitalamios. Durante la decadencia de la literatura latina se escribieron también epitalamios, de los cuales citaremos, como dignos de nota, dos de Sidonio Apolinar; uno de Enodio, en honor de Máximo; el poema de Fortunato sobre el matrimonio de Sigiberto con Brunilda, en versos hexámetros, etc.

