Lara

o Larunda o Lala o Laranda o Tácita. Según Ovidio, Lara es una ninfa del Lacio que, dice el poeta, se llamaba en realidad Lala, es decir, "la charlatana". Como Júpiter amaba a Yuturna y ésta procuraba huir de él por todos los medios, el dios reunió a todas las ninfas del país y les pidió que le ayudasen en sus amores; deberían retener a su hermana e impedirle saltar al agua cuando él la persiguiera. Todas dan su consentimiento, pero Lara cuenta por doquier las intenciones de Júpiter, advierte a Yuturna y va a decírselo todo a la propia Juno. Júpiter, encolerizado, le arranca la lengua y entrega Lara a Mercurio para que éste la lleve a los Infiernos, donde pasará a ser la ninfa de las aguas en el reino de los muertos. Por el camino, Mercurio la violó y le dio dos hijos gemelos: los dioses Lares (Ver).
 
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