Lavinia
Lavinia es hija del rey Latino y de Amata. Estaba prometida con Turno antes de la llegada de Eneas al lacio, pero su padre la dio en matrimonio al troyano (Ver, Latino, Eneas). En su honor, Eneas llamó Lavinio a la ciudad fundada por él. Según una tradición, de su unión con Eneas nació Ascanio. Pero en la Eneida, Ascanio es sólo su hijastro, ya mayor cuando Eneas llegó al Lacio. La Eneida no menciona ningún hijo de Lavinia y Eneas, pero los mitógrafos cuentan que, después de la muerte de éste, Lavinia dio a luz a un hijo póstumo del héroe, Silvio (Ver, Ascanio), en la casa del pastor Tirro o Tirreno. Ascanio cedió entonces la ciudad de Lavinio a su hermanastro, y partió a fundar la de Alba. Al morir sin hijos, legó el trono a Silvio. La tradición "breve" de la fundación de Roma, la que suprime los reinados intermedios entre Eneas y Rómulo, presenta a Lavinia como la madre de cierta Emilia que tuvo un hijo de Marte: Rómulo. Finalmente, una leyenda de inspiración puramente griega cuenta que Lavinia era hija del sacerdote Anio (Ver), que había seguido a Eneas como profetisa en su viaje a Occidente y había muerto en el lugar donde el héroe fundó la ciudad de Lavinia. (Sin duda, esta leyenda se basa en un juego de palabras: se relaciona Lavinia con vinum (vino], y se entronca con el nombre Oeno, en el cual se encuentra la raíz griega de igual significado. Las tres hijas de Anio eran llamadas, como ya es sabido, las Enotrofoi, "las viñadoras").

