Lino

Una leyenda tebana, mencionaba un Lino, hijo de Anfímaro y de una musa (generalmente, Urania, a veces Calíope o Terpsícore), que era un músico notable (había ideado sustituir las cuerdas de lino, empleadas hasta entonces en la lira, por otras hechas de tripa). Pero, habiendo pretendido rivalizar con el propio Apolo en el arte del canto, el dios, indignado, le dio muerte. Se atribuía a este Lino la invención del ritmo y la de la melodía. A veces se decía que Cadmo le había enseñado el alfabeto fenicio, y él había dado a cada letra su nombre y trazado definitivo. Una tradición pretendía que este Lino, u otro de igual nombre, había sido maestro de Heracles, con la misión de enseñarle música. Pero Heracles era torpe, y a duras penas llegaba a habituarse a aquel arte, por lo cual su maestro le pegaba frecuentemente, hasta que un día, cansado de tanta corrección, el muchacho cogió una enorme piedra y le mató de un golpe. También se decía que le había matado con el plectro, el instrumento que servía para tañer la lira. En la época clásica se citaban "escritos de Lino", diversos tratados filosóficos y místicos que figuraban con su nombre. A medida que la personalidad de Lino fue evolucionando, su genealogía se modificó. Por ejemplo, se le consideró como hijo de Hermes, pues Hermes es el dios de la ciencia, en particular de la ciencia del lenguaje, o de Eagro, con lo cual resultaba hermano de Orfeo. Con éste se tendía a asimilarle cada vez más.
 
Volver