Lirco

Lirco es el héroe de una aventura narrada por Partenio, según Nicéneto y Apolonio de Rodas. Era hijo de Foroneo, y fue enviado por Ínaco, junto con otros jóvenes, en busca de Io, cuando ésta fue raptada por Zeus. Como no la encontraba y tampoco se atrevía a regresar a Argos, instalóse en Cauno, donde el rey Egíalo le otorgó la mano de su hija, así como una parte de su reino. En efecto, Hilebia, tan pronto le vio, se enamoró de él y solicitó de su padre esta unión. Lirco permaneció largo tiempo en Cauno al lado de su esposa, pero el matrimonio resultaba estéril. Al fin, el marido fue a consultar el oráculo de Dodona, para pedirle qué debía hacer para asegurar su descendencia. Respondióle el oráculo que la primera mujer con la que se uniese le daría un hijo. Lirco se marchó con la idea de que la predicción se refería a su esposa. Pero durante el viaje hizo escala en Bibasto, en la corte del rey Estáfilo, hijo de Dioniso. Embriagóse en el banquete de hospitalidad y, al llegar la noche, el rey puso en su lecho a una de sus hijas, Hemítea, pues conocía lo sucedido con el oráculo y deseaba tener sucesión masculina. Cuenta la leyenda que Reo y Hemítea, las dos hijas de Estáfilo, se habían disputado por pasar la noche con Lirco, hasta tal punto la belleza del joven había gustado a ambas; pero ganó Hemítea. A la mañana siguiente, el huésped se dio cuenta de lo que había hecho y dirigió vivos reproches a Estáfilo, acusándole de haberle engañado. Finalmente, dio su cinturón a Hemítea para que lo entregase al hijo que debía nacer, en señal de reconocimiento, y luego partió para Cauno. Allí el rey Egíalo se indignó al enterarse de la aventura y desterró a Lirco, de lo cual resultó una guerra civil entre los partidarios de éste y los del rey. Hilebia se declaró en favor de su marido contra su padre y ayudó eficazmente a aquél a lograr la victoria final. Mucho tiempo después, el hijo de Hemítea y Lirco, que se llamaba Basilo, fue a reunirse con su padre y se convirtió en su sucesor.
 
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