Manto
Hija del adivino Tiresias y madre de Mopso. Tiresias era inicialmente una sacerdotisa de Hera que fue convertida, con posterioridad histórica, en un hombre, cuando el papel del dios Zeus se volvió más dominante en la religión griega. No obstante, el papel de Tiresias como adivino y profeta no se alteró. La tradición de Tiresias como mujer debió de ser bastante importante, pues no pudo eliminarse por completo, y las dicrepancias en cuanto al sexo de Tiresias llegaron a explicarse con un don que permitía a éste cambiar de sexo a voluntad. No en vano, los oráculos griegos solían ser mujeres, y aunque respondieran ante sacerdotes masculinos, los profetas de los oráculos (la pitia, la pitonisa, la sibila,...), siguieron siendo mujeres. Manto aparece en el mito de Edipo como ayudante de su padre, Tiresias. En la tragedia Oedipus, de Séneca, describe al rey Edipo un sacrificio llevado a cabo por su padre. Posteriormente, durante la guerra de los Epígonos, Manto es llevada al santuario de Delfos como un botín de guerra. El dios Apolo ordena que se la envíe a Colofón para que busque el oráculo del dios en dicho lugar. Allí fundó la ciudad de Claros y se casa con Racio, dando a luz a Mopso (quien, según algunos, es hijo de Apolo) célebre por su rivalidad con Calcante. En la mitología romana, Manto viaja a Italia y da a luz a Ocno, siendo el padre de la criatura Tiberino, dios del río Tiber. Posteriormente, Ocno funda la ciudad de Mantua, a la que llama así en honor a su madre Manto.

