Mater Matuta
Antiquísima divinidad itálica cuyos rasgos eran muy similares a los de Carmenta. Era ante todo una diosa de la aurora, y este carácter astral se reflejaba perfectamente en su santuario de Satricum, una ciudad del Lacio donde la diosa alcanzó una posición muy destacada. Allí se han encontrado estatuillas de bronce con el disco solar en la cabeza según una iconografía muy próxima a la Astarté chipriota. También era protectora de los nacimientos y como tal se le dedicaban fetos de animales, según han puesto de relieve las excavaciones arqueológicas de sus templos. Su fiesta era la Matralia el 11 de Junio; las protagonistas eran las matronas y se prohibía la participación de esclavas, excepto de una. Se trataba de una sierva joven que era azotada en un rito claramente de fecundidad. Algunos piensan que la flagelación tampoco estaba excluida de los rituales de la Bona Dea. La estatua de la diosa a la que ofrecían tortas, sólo podía ser adornada por una esposa de primer matrimonio. Desde época arcaica sufrió influencias griegas y orientales que incrementaron su aspecto astral y le dieron un carácter de protectora de la navegación y el comercio, identificándose con divinidades mediterráneas de signo parecido como la fenicia Astarté o la griega Leucotea. Similar fenómeno se observa en el santuario de Satricum y sobretodo en Pyrge, el puerto de la ciudad etrusca de Caere. El templo de Mater Matuta se alzaba en el Foro Boario. Ver, Ino.
)o( MITOLOGÍA.- La leyenda pretendía que la diosa no era sino Ino-Leucótea (Ver), que había abordado en Roma después de su suicidio y su transformación en divinidad marina. Cuenta Ovidio que Mater Matuta había encontrado a su llegada unas bacantes que celebraban los ritos dionisíacos en el bosque sagrado de Estímula (identificada con Sémele). Pero, a instigación de Juno, Hera se mostraba enemiga de Ino, porque había servido de nodriza al niño Dioniso, las bacantes, se habían lanzado contra ella y habían tratado de violentarla. Al oir sus gritos, Hércules, que se encontraba en las cercanías, había acudido y la había dejado en libertad. Después la confió a Carmenta, madre de Evandro, y ésta le anunció que recibiría un culto en Roma, así como su hijo, al cual se honraría con el nombre de Portuno.

