Óxilo
Éste héroe etolio, pasa generalmente por ser hijo de Hemón, que lo es, a su vez, de Toante. Tiene asimismo por antepasado a Etolo, en la décima (o la novena) generación. Apolodoro, que lo considera como hijo de Andremón, dice que su madre era Gorge, hermana de Deyanira. Por tanto, está emparentado con los Heraclidas, al ser primo de Hilo, hijo de Deyanira. Es muy probable que los dos Óxilos, el hijo de Ares y Protogenia y el de Hemón (o Andremón), sean una misma persona. Ambos descienden de Etolo y, por él, de Endimión. Con Óxilo se relaciona la leyenda del "regreso" de los descendientes de Etolo a Élide. Es sabido que Etolo, oriundo de Élide, en el Peloponeso, había tenido que abandonar su patria y había adquirido un reino al norte del golfo de Corinto, en el país de los curetes que, por él, se llamó en lo sucesivo Etolia. Al matar accidentalmente, lanzando el disco, a su hermano Termio, hubo de marcharse de su país y se refugió en Élide. Cuando expiró el año, tiempo que le había sido señalado para su destierro, púsose en camino para volver a Etolia. Y ocurrió que en éste momento los Heraclidas esperaban, según les había anunciado un oráculo, un guía "de tres ojos», que los conduciría al Peloponeso. Óxilo, que, según algunos, era tuerto, había perdido un ojo a consecuencia de una herida de flecha, o que montaba un caballo o un mulo tuerto, se les presentó, y los Heraclidas comprendieron que se cumplía el oráculo, puesto que el hombre que comparecia ante ellos no poseía, junto con su cabalgadura, más que tres ojos. Así, le pidieron que les guiase al Peloponeso, su "tierra prometida" (Ver, Heraclidas), y Óxilo aceptó. Les dio la victoria, pero reclamó en recompensa el reino de Élide, que había pertenecido a sus abuelos. Sin embargo, temiendo que, si los Heraclidas veían cuán hermoso era el territorio de Élide, se mostrasen poco dispuestos a cedérselo, los condujo por Arcadia. Cuando los Heraclidas se hubieron repartido las tierras conquistadas, Óxilo se presentó en las fronteras de Élide con sus etolios, y se enfrentó allí con el rey Eleo. Como las fuerzas de los dos bandos eran iguales, decidieron zanjar la querella por medio de un combate singular. Del lado de los eleos fue escogido por campeón un arquero llamado Dégmeno; por el bando etolio, un hondero, Pirecmes. Venció este último, con lo cual Óxilo recuperó en Élide el trono de su antepasado Endimión. Permitió a los habitantes que permaneciesen en sus tierras, pero instaló en ellas colonos etolios que se mezclaron con los eleos. Óxilo conservó los antiguos cultos del país y se distinguió por una sabia administración. Embelleció especialmente la ciudad de Élide. Una de sus leyes prohibía el préstamo con interés en toda la extensión de su territorio. Protegió a los aqueos, maltratados por los invasores dorios (los Heraclidas). Los Juegos Olímpicos, fundados por Heracles, habían caído en desuso. Él los reinstauró y les dio su nombre, hasta el punto de que a veces era considerado como su fundador. Óxilo casó con Pieria, de quien tuvo dos hijos, Etolo el Joven y Layas. El primero murió en edad muy temprana y fue enterrado debajo de una puerta de la ciudad de Élide por la cual pasaba la vía sagrada. Se recurrió a este procedimiento para estar en regla con un oráculo que había ordenado que no se enterrase al joven ni en la ciudad ni fuera de ella. Layas sucedió a su padre.

