Lex Vatinia
(59 a.C.). Por medio de esta ley, César, dio el paso decisivo para procurarse en los años siguientes una posición real de poder y una fuerte clientela militar. Por medio del tribuno Vatinio, logró de la asamblea que se le encargase el gobierno de la Galia Cisalpina y del Ilírico (las costas occidentales del Adriático) durante cuatro años, con un ejército de tres legiones. A estas provincias, César añadiría la Galia Narbonense, con una legión más. Las tribus galas habían iniciado movimientos al norte de su frontera y César exageró cuanto pudo el peligro que corría la provincia. El propio Senado autorizó esta asignación.

