Gemnefherbak

(siglo IV a.C.). Funcionario del templo, en la Dinastía XXX egipcia. Vivió durante los días del último florecimiento de Egipto tras la expulsión de los persas. Como consecuencia de ello, supo beneficiarse de la gran habilidad de los artesanos de la época en la talla de su admirable estatua funeraria. Su inscripción es florida y autolaudatoria. Dice así: "El que es elocuente, el que conoce la respuesta verdadera, hijo del escriba jefe del santuario del sur, Merneithiotes". Se describe a sí mismo como "el más excelente, el que nunca deja su lugar en su laboriosidad, el que nunca toma la propiedad del pobre y jamás deja de hacer lo urgente [?]. Su pecado ante el dios y su imperfección ante el hombre no existen". La estatua de Gemnefherbak fue adquirida en Constantinopla en el siglo XVI por un diplomático austríaco. Originalmente había sido depositada en el templo de Sais por su hermano.
 
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