Pistor

Se contaba que, estando el Capitolio sitiado por los galos, el trigo escaseaba en la ciudadela y se acercaba el hambre. Júpiter se apareció en sueños, durante la noche, a los defensores, y les aconsejó que arrojasen a los enemigos lo más precioso que tuviesen. Inmediatamente los romanos elaboraron panes con la harina que les quedaba, y los lanzaron contra los escudos y cascos de sus adversarios. Los galos, considerando imposible reducir por hambre a un enemigo que parecía tan bien avituallado, levantaron el sitio. En agradecimiento, fue erigido un altar a Júpiter "panadero" (Júpiter Pistor).
 
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