Polícrito

Polícrito es un etolio que, elegido jefe de la confederación, casó, después de su elección, con una joven de Locros. Pero sólo estuvo tres noches con su esposa; murió antes de la cuarta. Al cabo de nueve meses, su viuda dio a luz a un hijo, que poseía, a la vez, el sexo masculino y el femenino. Asustada, llevó la criatura a la plaza del mercado, donde estaba el pueblo reunido. Todos opinaron que se trataba de una maldición divina, y que lo conveniente era llevarse a la madre y al monstruoso hijo más allá de las fronteras del país y quemarlos. En este momento apareció Polícrito vestido de negro y reclamó al hijo que era suyo. Añadió que debían apresurarse a dárselo, ya que los dioses infernales sólo le habían concedido unos instantes de libertad. Como el pueblo, asustado, vacilaba en acceder a su ruego, él lo reiteró y, ante las dilaciones, el fantasma cogió al niño, lo despedazó y lo devoró completamente, no dejando más que la cabeza; luego desapareció. Los etolios quisieron entonces enviar una embajada a Delfos para consultar al oráculo acerca del medio de evitar los efectos de este prodigio. Entonces la cabeza del niño, que había rodado por el suelo, se puso a profetizar. Prohibió a los habitantes que enviasen la embajada a Delfos y predijo que habría una guerra. Finalmente, pidió que no la enterrasen, sino que la depositaran en un lugar soleado.
 
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