Teucro

El segundo Teucro es hijo de Telamón y Hesíone, hija ésta de Laomedonte, y hermana de Príamo. Es, pues, hermanastro de Áyax, aunque por su madre pertenece a la familia real de Troya. En la Ilíada se le considera como más joven que su hermano y el mejor arquero de todo el ejército griego. Participa con Áyax en la expedición contra Troya, pese a que Príamo sea su tío. Sus hazañas son considerables. Mata sucesivamente a Orsíloco, Órmeno, Ofelestes, Daitor, Cromio, Licofontes, Amopaón, Melanipo, Gorgitión, Arqueptólemo. Hiere a Glauco y es herido por Héctor, pero lo salva su hermano. En el curso de otros combates mata a Imbrio, Protoón y Perifetes, a Clito y, por poco, a Héctor. Finalmente, participa en los juegos fúnebres, donde compite en la prueba de tiro al arco. En los poemas posteriores se contaban otras aventuras relacionadas con él. Cuando la muerte de Áyax, estaba ausente, participando en una expedición de piratería en Misia. Pero volvió a tiempo de proteger el cadáver de su hermano de los ultrajes de los Atridas. Presa de desesperación va a suicidarse, pero lo retienen los asistentes. Teucro figura entre los combatientes que se introdujeron en el caballo de madera. El "retorno" de Teucro no fue afortunado. Cierto que llegó hasta Salamina, donde reinaba Telamón. Pero durante el viaje fue separado del barco que conducía a su sobrino Eurísaces. Por este motivo, Telamón lo recibió mal. Le reprochó, además, el no haber sabido proteger a Áyax ni haberlo vengado. Lo expulsó, y Teucro hubo de desterrarse. Se cuenta que antes de partir pronunció un discurso desde su barco, en la bahía ática llamada Freatis, para disculparse de la acusación de Telamón. Creíase que se remontaba a este episodio la costumbre de los desterrados de intentar justificarse por última vez en este lugar antes de abandonar su patria. Empezó trasladándose a Siria, donde lo recibió el rey Belo, que entonces se preparaba para conquistar la isla de Chipre. Belo instaló a Teucro en la isla, donde fundó la nueva Salamina (Salamina de Chipre). Llevó consigo prisioneros de guerra que formaron parte de la población. Teucro se casó con Eune, hija del rey Cipro, epónimo de la isla. Eune le dio una hija, Asteria. Según otra tradición, Teucro se estableció pacíficamente en la isla, donde se casó con Eune, hija del rey Cíniras. Tuvo de ella varios hijos, principalmente Áyax el Joven, fundador de la ciudad de Olbe, en Cilicia. Según los autores sabemos que Teucro se quedó en Chipre, donde murió, o bien que trató de volver a Salamina del Ática. Abordó en ella en el momento en que Telamón acababa de ser expulsado de su reino y se refugiaba en Egina. Se dio a conocer a su padre y lo restableció en el trono. Pero se decía también que había emprendido el viaje al Ática al conocer la muerte de Telamón. No pudo abordar en ella, pues fue rechazado por su sobrino Eurísaces. Entonces se trasladó a España, donde fundó la futura Cartagena. También se encuentran sus huellas en Gades.
 
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