Sebná
Jefe de la delegación de tres personas que Ezequías, el rey de Judá, había escogido para que parlamentaran con Rab-saqué, el embajador del rey Senaquerib de Asiria. Ezequías había dejado de pagar el tributo a Asiria y se había aliado con Egipto en un intento desesperado de librarse del yugo asirio. Rab-saqué tenía encomendada la misión de asustar a Ezequías y conseguir así que volviera a integrarse en el área de influencia asiria. La negociación tuvo lugar frente a las murallas de Jerusalén, por lo que todos los que se encontraban en ellas podían oir lo que se decía. Ante las veladas amenazas de Rab-saqué, dirigidas en parte a los jerosolimitanos presentes en las murallas, tebná y sus colegas pidieron a los asirios que hablaran en sirio, un idioma que dijeron conocer, pero Rab-saqué se negó a hacerlo. Ezequías y sus consejeros, consternados por los resultados de las conversaciones, pidieron consejo a Isaías. El profeta trató de tranquilizarles y les prometió que Dios protegería Jerusalén. La promesa se cumplió cuando el ejércho de Senaquerib fue aniquilado de noche por el ángel de la muerte. Poco tiempo después, el propio Senaquerib moría asesinado por sus hijos en Nínive, la capital de su reino. Ver, Asiria.

