Selofjad
Selofjad no había tenido hijos varones, por lo que sus tierras habían de pasar a sus hijas. Tal situación planteaba un problema para cuya resolución se consultó a Moisés, ya que las tierras pertenecientes a una hija que se casara con alguien de fuera de la tribu serían arrebatadas al patrimonio común tribal. Moisés estableció que las hijas poseedoras de tierra tribal podrían elegir libremente marido dentro de la tribu, pero nunca fuera de ella.

