Semeí

Un partidario de la casa de Saúl que maldijo a David y le arrojó piedras y estiércol cuando éste parecía estar a punto de perder el trono a causa de la revuelta de su hijo Absalón. Al producirse el triunfo de David, Semeí se postró ante él y fue perdonado; sin embargo, desde su lecho de muerte, David aconsejó a su sucesor, Salomón, que se deshiciera de él. En un primer momento, Salomón dejó tranquilo a Semeí y le permitió vivir en Jerusalén, a condición de que no abandonara la ciudad. Pero, cuando dos de sus sirvientes huyeron, Semeí los persiguió para hacerlos volver y, a su regreso, Salomón ordenó su muerte.
 
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