Simeón

Recto y piadoso ciudadano de Jerusalén a quien se le reveló que el niño Jesús era el Mesías. Al instante, cogió al niño en brazos y alabó y dio gracias a Dios con unas palabras que desde entonces se conocen como el Nunc Dimittis: "Ahora Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz".
 
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