Mancino

Lucio (siglo II a.C.). Cónsul romano (148). Lucio Pisón le confió la continuación del sitio de Cartago y tomó bajo sus órdenes la escuadra. No hizo más que apostarse frente a la ciudad exterior de Magalia por la parte del mar, por donde el acceso era más difícil, y había ocupado una escarpada roca apenas defendida, lejos de los cuarteles habitados. Había concentrado allí a casi toda su gente, que no eran muchos, con la esperanza de penetrar a viva fuerza en Magalia. Ya los sitiadores habían llegado hasta las puertas, ya toda la turba del campamento corría en masa y atraída por la codicia y la esperanza del saqueo, cuando un esfuerzo de los cartagineses los rechazó y empujó a sus posiciones. Allí se vieron casi encerrados, sin municiones y corriendo los mayores peligros. Para libertarlos, apenas desembarcó Escipión en Utica mandó por mar a los legionarios y las milicias que había llevado consigo, y lo consiguió haciendo que conservasen además la altura de que eran dueños anteriormente.
 
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