Polifonte

El tracio Hipónoo había casado con Trasa, hija de Ares y Tereina, que lo era del dios-río Estrimón. Del matrimonio nació Polifonte. Ésta, desdeñando los presentes de Afrodita, se hizo compañera de Ártemis. Afrodita, irritada contra la joven, le infundió una pasión insensata por un oso. Para castigarla por haber perdido su virginidad en estos amores monstruosos, Ártemis desencadenó contra ella todas las bestias de la montaña. Asustada, Polifonte se refugió en la casa de su padre, donde dio a luz dos niños, Agrio y Orio, es decir, "Salvaje" y "Montañés". Estos dos niños crecieron, dotados de una fuerza prodigiosa. No temían ni a los dioses ni a los hombres. Cuando encontraban a un forastero, lo arrastraban a su casa y lo devoraban. Zeus acabó execrándolos y envió contra ellos a su mensajero Hermes para castigarlos. Primero Hermes quiso cortarles pies y manos, pero Ares, que era abuelo de los dos jóvenes, quiso sustraerlos al castigo y los metamorfoseó. Polifonte fue transformada en un ave nocturna; Orio, en ave de rapiña, y Agrio, en buitre, animales, los tres, de mal agüero. La criada, que fue también metamorfoseada al mismo tiempo, pese a ser inocente, pidió a los dioses que la convirtiesen en un pájaro favorable a los humanos. Los dioses oyeron su súplica y quedó transformada en pico, que trae buenos presagios a los cazadores.
 
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