Polixo
Esposa de Tlepólemo el rodio, hijo de Heracles, caído ante Troya. Para honrar la memoria de su marido, había organizado juegos fúnebres en los que participaban niños, y el vencedor recibía una corona de álamo blanco. Halló el medio de vengar la muerte de su esposo y castigar a Helena, responsable de la guerra de Troya. Acerca de su hostilidad a Helena y su venganza, las versiones discrepan. Se contaba, por ejemplo, que, de regreso de Egipto con Helena, Menelao había llegado a la vista de la isla de Rodas, donde pensaba abordar. Cuando Polixo tuvo noticia de ello, reunió en la orilla a todos los habitantes, provistos de antorchas y piedras. Menelao pensó en un primer momento en rehuir la isla, pero el viento lo obligó a abordar en ella. Ocultó a su mujer en la nave y vistió con sus atavíos a la mas hermosa de sus criadas. Ya en tierra, permitió que los rodios inmolasen a la falsa Helena. Satisfecha su venganza, los isleños dejaron partir en paz a Menelao. Sin embargo, la versión ordinaria de la leyenda es menos favorable a la heroína laconia. Después de la muerte de Menelao, y cuando Orestes erraba aún por la tierra perseguido por las Erinias, los dos hijastros de Helena, Nicóstrato y Megapentes, la expulsaron de Esparta. Refugióse junto a su compatriota, Polixo, a la cual creía su amiga. Polixo le puso al principio buena cara; pero, mientras Helena estaba en el baño, disfrazó a sus criadas de Erinias y las lanzó contra ella. Horrorizada y enloquecida por los tormentos a que la sometieron las esclavas, se ahorcó (Ver, Helena).

