Príapo
Príapo, el gran dios de la ciudad asiática de Lámpsaco, era considerado generalmente como hijo de Dioniso y Afrodita. Se le representaba en forma de un personaje itifálico cuya misión era guardar las viñas y los jardines, particularmente los vergeles. Su atributo esencial tenía la virtud de desviar el "mal ojo" y anular los maleficios de los envidiosos que trataban de perjudicar las cosechas. Además, como símbolo de fecundidad, Príapo era "un buen ejemplo", por magia simpática, para las plantas del recinto donde se encontraba. Como dios asiático y por su condición de dios de la fecundidad, Príapo fue incluido en el cortejo de Dioniso, tanto más fácilmente cuanto que presentaba ciertas afinidades con Sileno y los sátiros. Además, como Sileno, Príapo era representado con frecuencia en compañía de un asno. Sobre esto se contaba la siguiente leyenda: durante una fiesta dionisíaca, Príapo se había encontrado con la ninfa Lotis y se había enamorado de ella. Por la noche trató de sorprenderla, pero cuando ya iba a conseguir su propósito, el asno de Sileno se puso a rebuznar, despertando a Lotis y a todas las bacantes. Príapo, confuso, hubo de renunciar a su intento. En memoria de esta aventura era representado en compañía de un asno. En Roma se contaba una variante de esta leyenda, en la que la diosa Vesta ocupaba el lugar de Lotis. En el momento en que se disponia a violentarla, un asno se había puesto a rebuznar, despertando a la diosa, la cual se dio cuenta del peligro que corría. Desde entonces se sacrificaba un asno a Príapo, y en la festividad de Vesta, estos animales eran coronados de flores. En torno a Príapo se habían formado otras leyendas, y no era universalmente aceptada la tradición que lo presentaba como un hijo de Dioniso y Afrodita. Según ciertos mitógrafos, la deformidad física de Príapo era debida a los maleficios de Hera. Cuándo Afrodita llegó al país de los etíopes, después de su nacimiento, sorprendió a todos los dioses por su belleza. Zeus quedó enamorado de sus gracias y se unió con ella. Afrodita estaba a punto de tener un hijo, pero Hera, temerosa de que este hijo, si reunía la belleza de su madre y el poder de su padre, se convirtiese en un peligro para los Olímpicos, y, por otra parte, celosa de los amores de su marido, tocó el vientre de Afrodita, de modo que el niño nació deforme. Al venir al mundo, Príapo tenía un miembro viril enorme, desmesurado. Al verlo, Afrodita temió que su hijo, y también ella misma, fuesen objeto de las burlas de los dioses y lo abandonó en el monte. Lo descubrieron unos pastores, los cuales lo criaron y tributaron culto a su virilidad. Por eso, según se decía, Príapo quedó como un dios rústico. Otra tradición, muy parecida, presentaba a Príapo como un hijo de Afrodita y Adonis, y atribuía asimismo su deformidad a los maleficios de Hera. En la interpretación evemerista de la leyenda de Príapo, se decía que éste era un ciudadano de Lámpsaco que, desterrado de la ciudad por su deformidad, había sido acogido por los dioses. Después se le había confiado la guarda de los jardines. Según Diodoro, Príapo estaba relacionado con el mito de Osiris: sería la deificación, por Isis, de la virilidad de Osiris. Además, Diodoro asimila a Príapo y Hermafrodito. Ver, Falo.

