Liga Helénica

La guerra contra los persas (490-479 a.C.), desde Maratón a Micale, tuvo una enorme trascendencia política. Sea o no cierto el sentimiento "nacionalista" griego frente al "extranjero", es evidente que no todas las "poleis" se sumaron a la contienda e incluso algunas adoptaron una clara actitud de colaboracionismo con los presuntos invasores, actitud que luego sería calificada de "medismo". Pero al menos la fase final de la guerra (480-479) dejó claro el protagonismo de Esparta y Atenas en el conflicto: en Salamina Temístocles demostró la superioridad de la flota ateniense, pero en Platea, al año siguiente, la pericia del espartano Pausanias fue decisiva en el combate por tierra. Fueron también estas dos "poleis" solamente las que no recibieron la misiva de Jerjes solicitando "tierra y agua" para su ejército, es decir, colaborar con los persas o al menos no ofrecer resistencia. Algunas regiones, como Beocia y Tesalia, acogieron la petición persa; otras, como Lócride y Acaya, se mantuvieron a la expectativa antes de tomar una decisión. Creta se mantuvo al margen, pero Argos adoptó una posición sospechosamente "medista" sin colaborar abiertamente con ninguna de las partes. La inminencia de una nueva invasión persa llevó a muchos estados griegos a organizar una "Liga", la llamada "Liga Helénica", en otoño del 481 con el fin de tomar medidas comunes para repeler la agresión. A tal fin se celebraron dos Congresos sucesivos. El primero o "fundacional", al que asistieron los dirigentes de los estados interesados; el segundo u "organizativo", celebrado al año siguiente en la región del Istmo, aunque Heródoto no precisa el lugar de dicha reunión. Sólo 34 "poleis" enviaron delegados a este Congreso, por lo que no podría calificarse de "panhelénico"; de ellas, significativamente 19 estaban vinculadas a Esparta por su pertenencia a la "Liga del Peloponeso", y hubo además ausencias notables: tesalios, beocios, locrios, aqueos, cretenses, corciranos y argivos, entre otros, no enviaron representantes. No obstante, este segundo Congreso tomó dos decisiones importantes. Se estableció una tregua en las rivalidades entre estados griegos, como la que enfrentaba Atenas a Egina, en aras de una mayor eficacia en la contienda contra los persas y se decidió qué estado debía asumir la responsabilidad de dirigir las operaciones militares. En este último punto sólo Atenas cuestionó, y parcialmente, la propuesta de liderazgo militar conjunto (de ejército y flota) por Esparta, puesto que ella sola aportaba más de la mitad de las naves de la "Liga", pero viendo que su posición no era respaldada, dio su voto a favor de Esparta: el rey Leónidas dirigiría el ejército confederado y el espartano Euribíadas asumiría el mando de la flota. En un último intento de ampliar la fuerza de la Liga se acordó asimismo enviar embajadas a Corcira, Creta y Siracusa solicitando su apoyo e integración en la nueva organización, pero ninguna de ellas, como tampoco Argos, se sumó a los coaligados. La dirección de las operaciones de la "Liga" por el rey Pausanias en Platea (479) justificaron el liderazgo espartano hasta el punto de que éste no fue discutido después de la decisiva victoria jonia en Micale, en agosto del 479 y antes de que la flota aliada alcanzara Samos. Pero al año siguiente Pausanias, tras una serie de incidentes con los aliados jonios, fue reclamado a Esparta y acusado de "medismo" por haber entablado relación personal con Jerjes, según Tucídides. De hecho, la expulsión de los persas de Sestos, en el Quersoneso, y Tracia fue mérito ante todo de atenienses y jonios, por lo que, si no antes, ahora el liderazgo espartano en la Liga pudo ser discutido y daría lugar a represalias por parte de Pausanias. No obstante, salvo este primer año después de Platea y Micale, el comando de la Liga Helénica se mantuvo en manos espartanas hasta 452/51, si bien la nueva "Liga de Delos" configurada en torno a Atenas y la vieja "Liga del Peloponeso", en torno a Esparta, hicieron en la práctica innecesario recurrir a la Liga Helénica para solucionar los conflictos de los griegos con los estados no griegos vecinos.
 
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