Roma

o Rhome. Con esta ortografía, derivada del vocablo griego que significa "fuerza", es, en los relatos de ciertos mitógrafos, el nombre de una heroína que habría sido la epónima de la ciudad de Roma. Sobre su identidad difieren las versiones. La más antigua la presenta como una cautiva troyana que acompañaba a Ulises y Eneas cuando estos dos héroes llegaron juntos a las orillas dcl Tíber procedentes del país de los molosos (Iliria). Sus naves habían sido llevadas a esta región por la tempestad, y las cautivas estaban cansadas de errar por los mares. Roma las persuadió fácilmente de que prendiesen fuego a las naves, lo cual puso término al viaje. Los inmigrantes se establecieron en el Palatino, donde su ciudad prosperó de tal modo que, agradecidos, quisieron honrar la memoria de la heroína. Otra tradición presenta a Roma como la hija de Ascanio y, por tanto, la nieta de Eneas. Cuando los inmigrantes troyanos hubieron conquistado la región de la futura Roma, la hija de Ascanio fundó un templo de Fides en la cumbre del Palatino, en el emplazamiento de la futura Roma. Por eso la ciudad que se había de alzar sobre esta colina se llamó Roma, en memoria de la joven. Una variante de esta tradición pretendía que Roma no era la hija, sino la esposa de Ascanio. También se la mencionaba como esposa de Eneas, hija de Télefo y, por tanto, nieta de Heracles. Finalmente, también era considerada como la hija de Telémaco y hermana de Latino. Una versión independiente de la leyenda troyana conocía también a una Roma hija del rey Evandro, o bien del rey Ítalo y de Leucaria. Por último, algunos autores aseguraban que Roma era el nombre de una adivina que había aconsejado a Evandro que escogiese este lugar para fundar la ciudad de Palanteo, núcleo primero de Roma.
 
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