Setea
Según Licofrón, Setea es una de las cautivas troyanas que, en el curso del viaje que debía conducirlas a Grecia, fueron arrojadas, con las naves de sus amos, en la orilla de Italia meridional, en las proximidades del lugar en que más tarde se elevaría la ciudad de Síbaris. Setea persuadió a sus compañeras de que quemasen las naves, para impedir su llegada a Grecia, donde temían verse sometidas a las esposas legítimas de sus vencedores. Así lo hicieron. En castigo, los griegos crucificaron a Setea, en el lugar que tomó el nombre de Seteo. Ver, Etila, Roma. Se contaba la misma leyenda de otras dos troyanas, hijas de Laomedonte, Astíoque y Medesicaste.

