Tefibi

(siglo XXII a.C.). En el debilitado clima político del final de la Dinastía VI egipcia y en las efímeras VII y VIII, algunas provincias gozaron de cierta estabilidad gracias a determinados nobles que llegaron a ser gobernantes independientes. Una de esas familias de príncipes gobernaba por entonces en el nomo de Lycópolis (Asiut), en el Egipto Medio. El mayor de estos príncipes era Tefibi, "príncipe hereditario, señor, portador del sello, único compañero, profeta superior de Wepwawet, señor de Asiut". Aunque los títulos derivaban del Imperio Antiguo, se trataba de títulos vacíos de contenido, a pesar de que los nomarcas lycopolitas prestaron apoyo a los reyes que gobernaban en Heracleópolis y que aspiraban a reinar en todo Egipto. Los nomarcas lycopolitas actuaron como amortiguadores de los rebeldes del sur que amenazaban a los heracleopolitanos y que finalmente los vencieron. Había sucedido al también nomarca Khety I, que no debe ser confundido con el rey de la Dinastía IX de idéntico nombre. Tefibi se mantuvo siempre fiel a la dinastía heracleopolitana y, según sabemos por la inscripción de su tumba en Assiut, luchó contra los reyes tebanos, atacando a diferentes nomos del sur que englobaban las ciudades comprendidas desde Elefantina al sur y otra innominada al norte. Fue sucedido en el cargo de nomarca y en los de otras prerrogativas por su hijo llamado Khety II (distinto también del Khety II de la Dinastía IX), sin que para ello interviniera el rey, demostrándose así el grado de independencia que habían alcanzado los nomarcas del Primer Período Intermedio. El nombre Tefibi es leído actualmente como Itibi.
 
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