Temis
Temis, la diosa de la Ley, pertenece a la raza de los Titanes. Es hija de Urano y Gea y hermana de las Titánides. Como diosa de las leyes eternas, figura entre las esposas divinas de Zeus, la segunda después de Metis. Con Zeus, Temis engendró las tres "Horas", las tres Parcas: (Cloto, Láquesis y Átropo), la virgen Astrea, personificación de la Justicia, las ninfas del Erídano, a las que Heracles preguntó el camino del país de las Hespérides. A veces se atribuye también a esta unión las propias Hespérides. Una tradición, representada sólo por Esquilo, hace de Temis la madre de Prometeo, y a veces se da el mismo nombre a la ninfa arcadia, madre de Evandro, llamada más generalmente Carmenta en la tradición romana. Los mitógrafos y los filósofos han imaginado que Temis, como personificación de la Justicia o de la Ley eterna, era consejera de Zeus. Ella le había ordenado que se vistiese con la piel de la cabra Amaltea, la égida, y se sirviese de ella como coraza en la lucha contra los gigantes. A veces se le atribuye también la idea inicial de la guerra de Troya, que habría suscitado para remediar a la excesiva población de la Tierra. Entre las divinidades de la primera generación, Temis es una de las pocas que ha sido asociada a los Olímpicos, y comparte con ellos su vida en el Olimpo. Debía este honor no sólo a sus relaciones con Zeus, sino a los servicios que había prestado a los dioses inventando los oráculos, los ritos y las leyes. Temis enseñó a Apolo los secretos del arte adivinatorio, y con anterioridad al dios, poseía el santuario pítico, en Delfos. Se cita cierto número de oráculos formulados por ella, como el que advertía a Atlante que un hijo de Zeus robaría las manzanas de oro de las Hespérides, y también el oráculo concerniente a la descendencia de Tetis. Ver, Thesis.

