Tideo
Tideo es un héroe etolio hijo del rey Eneo en segundas nupcias con Peribea, hija de Hipónoo. Entre las varias tradiciones relativas al matrimonio de Eneo y Peribea, hay una según la cual la joven habría sido seducida por Eneo y, antes de que éste se casara con ella, abandonada a los porquerizos. Entre ellos habría crecido Tideo. A veces se pretendía también que Eneo, por orden de Zeus, había amado a su propia hija Gorge, y que en realidad Tideo era fruto de este amor. Llegado a la edad viril, Tideo cometió un asesinato: según los autores, su víctima fue el hermano de Eneo, Alcátoo, o bien los hijos de Melas, que se habían conjurado contra Eneo: Feneo, Euríalo, Hiperlao, Antíoco, Eumedes, Estérnope, Jantipo y Estenelao; o incluso su propio hermano Olenia. Sea lo que fuere, hubo de abandonar el país y, tras un período de vida errante, llegó a la corte de Adrasto, al mismo tiempo que Polinices. Sobre el encuentro de los dos héroes, ver, Adrasto. Adrasto consiente en purificar a Tideo de su crimen y, atendiendo a un viejo oráculo, le da una de sus hijas, Deípile, mientras Polinices se casa con otra, Argía. Al mismo tiempo, Adrasto promete a sus dos yernos devolverles sus patrias. Así se logró convencer a Tideo de que participase en la expedición de los Siete Jefes, cuyo objeto era restablecer a Polinices en el trono de Tebas. Cuando el episodio de Arquémoro, Tideo se pone de parte de Hipsípila contra el rey Licurgo y se bate contra éste. Anfiarao y Adrasto apaciguan la querella. En los juegos celebrados entonces en honor de Arquémoro, y que habrán de convertirse en los Juegos Nemeos, Tideo resulta vencedor en cesto. Luego Tideo es enviado como embajador a Tebas, pero Eteocles se niega a recibirlo. Entonces, para poner a prueba a los tebanos, Tideo los desafía en combate singular, y los aniquila uno tras otro. Cuando se retiraba, los tebanos le tendieron una emboscada. Eran cincuenta hombres, y Tideo los mató a todos excepto a Meón. Durante el sitio, una tradición oscura sitúa un episodio que pone de manifiesto la ferocidad de Tideo: Ismene, hermana de Eteocles, amaba a un joven tebano llamado Teoclímeno y le había dado cita fuera de la ciudad, cerca de una fuente. Instigado por Atenea, Tideo espió a los enamorados y los sorprendió. Teoclímeno logró escapar, pero Ismene, prisionera, trató de ablandar a Tideo, el cual la mató sin piedad. En la batalla decisiva ante las puertas de la ciudad, el adversario de Tideo era Melanipo. Melanipo hirió a Tideo en el vientre, pero éste, aunque mortalmente herido, acabó con su adversario. La diosa Atenea, protectora de Tideo, se disponía a darle la inmortalidad, que había obtenido de Zeus para él. Pero cuando Anfiarao, que no perdonaba a Tideo el haber contribuido a organizar la expedición en la que él mismo debía morir, comprendió la intención de la diosa, cortó la cabeza de Melanipo y la llevó a Tideo, el cual, partiendo el cráneo, sorbió los sesos. Atenea, horrorizada ante tal acción, decidió privar a Tideo de la inmortalidad y se retiró del campo de batalla. El cadáver de Tideo fue sepultado por Meón, que se mostraba agradecido con el que lo había perdonado. Según otra tradición, los atenienses de Teseo se llevaron el cuerpo de Tideo y lo enterraron en Eleusis. Tideo es el padre de Diomedes.

