Tiresias
Célebre adivino que desempeña en el ciclo tebano el mismo papel que Calcante en el ciclo troyano. Pertenece, por su padre Everes, descendiente de Udaeo, a la raza de los Espartoi. Su madre es la ninfa Cariclo. Existían varias leyendas sobre la juventud de Tiresias y el modo cómo había adquirido sus dotes adivinatorias. Se contaba, por una parte, que había sido cegado por Palas, por haber visto accidentalmente a la diosa desnuda. Mas, a petición de Cariclo, Palas le había concedido, en compensación, el don profético. La versión más célebre es bastante distinta. Paseando un día por el monte Cileno (o bien por el Citerón), el joven Tiresias vio dos serpientes en cópula. En este punto, los autores discrepan: ora Tiresias separó a los animales, ora los hirió, ora mató a la hembra. Sea lo que fuere, como resultado de su intervención él quedó convertido en mujer. Siete años más tarde, paseando por el mismo lugar, volvió a ver otras dos serpientes acopladas. Intervino de igual modo y recuperó su sexo primitivo. Su desdichada aventura lo había hecho célebre. Un dia en que Zeus y Hera disputaban para saber quién, el hombre o la mujer, experimentaba mayor placer en el amor, se les ocurrió la idea de consultar a Tiresias, el único que había efectuado la doble experiencia. Sin vacilar, Tiresias afirmó que si el goce del amor se componía de diez partes, la mujer se quedaba con nueve, y el hombre, con una sola. Esta respuesta encolerizó a Hera, al ver revelado de este modo el gran secreto de su sexo, y privó a Tiresias de la vista. Zeus, en compensación, le otorgó el don de profecía y el privilegio de una larga vida (siete generaciones humanas, según se dice). Se atribuye a Tiresias cierto número de profecías relativas a los acontecimientos más destacados de la leyenda tebana. Por ejemplo, revela a Anfitrión la verdadera identidad de su rival con Alcmena (Ver, Heracles). Descubre los crímenes de que, sin saberlo, se ha hecho reo Edipo, y aconseja a Creonte que expulse al rey para librar a Tebas de la mancha que éste le impone. Cuando la expedición de los Siete Jefes, profetizó que la ciudad se salvaría si el hijo de Creonte, Meneceo, era sacrificado para aplacar la cólera de Ares. Finalmente, aconsejó a los tebanos, cuando la expedición de los Epígonos, que concertasen un armisticio con éstos y abandonasen secretamente la ciudad durante la noche para evitar una matanza general. En la poesía helenística y romana, Tiresias es el "adivino universal" de Tebas. Él aconseja al rey Penteo que no se oponga a la introducción del culto a Dioniso en Beocia, y revela la suerte de la ninfa Eco después de su metamorfosis. De igual modo, predice la muerte de Narciso. Ya las leyendas odiseicas le atribuían un papel especial. Para consultarlo, Ulises emprende el viaje al país de los cimerios y lleva a cabo la evocación de los muertos, por consejo de Circe. En efecto, Tiresias había recibido de Zeus el privilegio de conservar, después de su muerte, el don de la profecía. Tiresias tuvo una hija, la adivina Manto, que, a su vez, fue madre del adivino Mopso. La muerte de Tiresias va ligada a la toma de Tebas por los Epígonos. Siguió a los tebanos en su éxodo, y con ellos se detuvo una mañana cerca de una fuente llamada Telfusa. Cansado de andar, bebió de su agua, que era muy fría, y murió. Según otra versión, Tiresias se había quedado en la ciudad con su hija. Los vencedores los hicieron prisioneros, pero los enviaron a Delfos para ser consagrados allí a su dios Apolo. En el camino, Tiresias, que era muy anciano, murió de fatiga.

