Imperio hitita

Quizá más que ningún otro el Imperio hitita fue básicamente una organización económica. Aparentemente sin embargo su constitución se vio favorecida por razones geopolíticas. Centrado en la región de Anatolia y con límites orográficos bien definidos, las montañas del Ponto por el norte y las del Tauro por el sur, el Reino-Imperio hitita, aun sin salida directa al Mediterráneo, constituía un puente obligado entre Asia y Europa. El mantenimiento de este imperio continental, cuya influencia alcanzaba desde las costas del Mar Negro, en el norte, hasta la región del norte de Siria, en el sur (Alepo, Kadesh), y desde Asia Menor, por el oeste hasta la cuenca del alto Éufrates por el este, exigió no sólo un poderoso ejército como el asirio o egipcio, sino también nuevas tácticas y formas de hacer la guerra, que revolucionaron la concepción de la poliorcética antigua. Sin embargo, una consideración más ajustada del momento en que este imperio se constituyó y, sobre todo, los límites políticos del mismo dejan pocas dudas acerca de su función económica. En efecto, la matización cronológica presupone una diferenciación entre "pueblo", "reino" e "imperio" hititas, no siempre clara en la historiografía, pero que permite establecer una lógica en la evolución social y política de este "centro de interés" en la historia del Próximo Oriente antiguo. En realidad la presencia de los hititas en Anatolia se remonta a las migraciones indoeuropeas en torno al 2.000 a.C. que en su descenso hacia el sur alcanzaron algunos puntos de Asia Anterior, los Balcanes y el área del Egeo. Pero estos grupos portadores de lenguas de origen indoeuropeo (hitita, palauita, luvita) se asentaron en territorio indígena fusionándose con los grupos indígenas existentes, que hablaban lenguas de origen asiánico, de las que adoptaron términos que más tarde sirvieron incluso para su propia identificación frente a otros pueblos o grupos. En este sentido, del país de Hatti, donde los indoeuropeos se establecieron en la meseta de Anatolia, derivó su nombre de "hititas", con el que todavía se conocen. La propia capital del reino (Hattusas, cerca de la actual Bogazskoy) deriva del nombre originario del país. En segundo lugar, la cuestión del "reino hitita" plantea el problema de cuándo éste puede ser considerado un verdadero "imperio". La inveterada costumbre de algunos historiadores a no distinguir con claridad ambas formas de organización política induce a confusión. Se habla indistintamente de reino o imperio "antiguo", "medio" y "nuevo" cuando de hecho, desde una perspectiva histórica en sentido estricto, la dinámica imperialista hitita es sólo una realidad relativamente tardía, no anterior al siglo XIV a.C., la época de Suppiluliuma y sus sucesores. Pero como en el caso de los "imperios" egipcios, también aquí las "bases" de este gran imperio se pusieron en los ss. precedentes. Baste recordar la incursión del rey hitita Mursilis I hasta la ciudad de Babilonia en 1.595 a.C. o la oposición de Hattusilis ca.1.650 a la tradicional actividad comercial de los asirios en el área anatólica, cuyos contactos están atestiguados en Kanish, en la región de Capadocia, desde el siglo XIX a.C.. Según la tradición, el reino hitita sería fundado por un tal Labarna (o Tabarna), ca.1.700, personaje semilegendario, cuyo nombre se adoptaría luego como un título real ("labarna") de los soberanos del país de Hatti. Pero los dos primeros reyes conocidos, Pitkhana y Anitta, fueron al parecer contemporáneos de Hammurabi de Babilonia, esto es, de la primera mitad del siglo XVIII. Ambos reinaron sobre Kussara, en la Anatolia central, y conquistan Nesa (probablemente Kanish), donde establecen su capital, después de que Hattusas fuera destruida. Una nueva dinastía en Kussara, que corresponde ya a los hititas históricos, trasladó de nuevo la capitalidad del reino a Hattusas. En esta primera época el reino hitita se reducía al control de un pequeño territorio en torno al centro de la meseta de Anatolia entre el Tauro y la llanura de Konia. Pero poco después, Hattusilis I y ante todo Mursilis I ca.1.595 a.C. consiguieron extender su influencia hasta Cilicia y el norte de Siria, respectivamente. La muerte de este último en 1.590 a.C. originó problemas internos que debilitaron el Estado hasta tal punto que gran parte de los territorios dominados cayeron en manos de los hurritas que, en el plazo de unas décadas, constituirían el poderoso estado de Mitanni. El freno de la política imperialista anterior desencadenó un proceso de luchas internas entre las familias de la nobleza hiitita en disputa por el poder hasta que ca.1.500 Telepinu consiguió imponerse en el trono, propuso una ley de sucesión y adoptó una política defensiva de reafirmación de fronteras. Durante más de un siglo el reino "medio" hitita tuvo que renunciar a sus pretensiones expansionistas. Pero ca.1.385 a.C. la subida al trono de Suppiluliuma marca el comienzo de una nueva época, la única fase realmente imperialista, en la que el reino hitita, además de recuperar sus posesiones tradicionales, se convertirá en una de las tres potencias del Próximo Oriente junto con asirios y egipcios. Los principales enfrentamientos entre éstas fueron motivados por el interés común en controlar la región septentrional de Siria, de indudable importancia comercial y estratégica. Pero la progresiva expansión hacia el oeste del poderoso imperio "medio" asirio representaba una amenaza contra el virtual "equilibrio" de potencias existente. Por temor al avance asirio hacia el oeste los hititas habían pactado con Mitanni una alianza, que renovarían después con los egipcios cuando el estado hurrita fue absorbido por los asirios a comienzos del siglo XIII a.C. bajo el reinado de Salmanasar I. Pero estos pactos no debieron ser muy estables. Hacia 1.278, en la célebre batalla de Kadesh que enfrentó a hititas con egipcios, éstos contaron con el apoyo de Asiria, aunque poco después el rey Hattusilis III pactaría con el faraón Rameses II una alianza contra los asirios. Finalmente, si bien razones geopolíticas pueden justificar el avance o retroceso de los "imperios" orientales, hoy se considera que tales organizaciones no se mantuvieron exclusivamente por la fuerza de las armas, sino también gracias a una sólida base económica. A diferencia de otros imperios impulsados por la necesidad de obtener materias primas de las que el país era deficitario (Egipto) o por el control de las rutas comerciales (Asiria), el hitita basó su economía en el control de los recursos metalíferos existentes en los bordes montañosos de Anatolia y, particularmente, de las minas de cobre de Ergani-Maden, las más importantes de Oriente, ubicadas en la frontera oriental y limítrofes con el país de Isuwa. El control efectivo de este territorio por Suppiluliuma garantizó el abastecimiento del ejército hitita hasta que ca.1.265 a.C. los asirios se lo arrebataron a Tudhaliyas IV. Por la misma época la frontera septentrional del imperio fue quebrada por las incursiones de los "gashga", un pueblo ubicado al norte de Hatti en torno al litoral del Mar Negro. Entre éstos e Isuwa se encontraba el país de Azzi, en el que Suppiluliuma levantó una línea de fortalezas que unían el curso del río Halis con el Éufrates; en el noroeste la Tróade, en el oeste Arzawa y en el suroeste el país de Kizzuwatna completaban las fronteras de un imperio continental cuya única salida al mar era posible mediante la expansión hacia el sur hasta el Mediterráneo venciendo la débil resistencia que otros pueblos como los "muskhi" podían oponer a este avance. No obstante, una frontera tan extensa era excesivamente costosa y su vulnerabilidad dependía del mantenimiento de las alianzas establecidas con los estados vecinos: los reinos de Masa y Arawanna en el norte, los estados de Mira y Wilusa en el noroeste y el país de Seha en el suroeste debieron cumplir esta importante función para garantizar la integridad territorial del imperio. De este modo el dominio influencia de los hititas pudo proyectarse hacia el sur integrando algunas ciudades sirias (Ugarit, Alalakh, Kadesh, Karkemish) en su área de influencia. Fuera o no el control de las rutas comerciales el objetivo básico de esta expansión, la presencia militar hitita estranguló las relaciones económicas existentes en este área entre mesopotámicos y egipcios. De los enfrentamientos con unos y otros la potencia hitita salió muy debilitada hasta el punto que en el curso de unas décadas ca.1.200 el "imperio" se desintegró al no resistir el ataque de los llamados "Pueblos del Mar". Ver, Ver, Imperio Antiguo hitita, Cronología del Antiguo Oriente Próximo, Cronología media del Antiguo Oriente Próximo, Cronología corta del Antiguo Oriente Próximo.
 
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