Licurgo

Licurgo pertenecía a una de las familias reales y fue tutor de su sobrino el rey Carilao (o Leobotes, según otros); en sus viajes conoció la vida política de Jonia, Egipto y Creta, lo que de vuelta en Esparta le fue muy útil para actuar como intermediario en el conflicto entre la realeza y el pueblo y crear una nueva legislación. Su constitución política, resumida en la rhetra, fue sancionada por el oráculo de Delfos y en ella se fijaban las competencias de las diferentes instituciones (reyes, gerousía, apella). En general se atribuía a Licurgo todas las antiguas leyes e instituciones de Esparta, incluida la célebre educación pública (agogé), pero no así la creación del eforado. Antes de iniciar un viaje, Licurgo obligó a los espartanos a jurar sus leyes y a mantenerlas vivas hasta su vuelta, tras lo cual abandonó la ciudad y ya no regresó jamás. muriendo en el extranjero. Existe un general acuerdo en considerar a Licurgo una figura legendaria, quizá en origen una divinidad de carácter solar. Los propios antiguos también dudaban sobre su personalidad, y sobre todo de la época en que supuestamente había vivido. Sin embargo, a partir de Heródoto casi todas las fuentes concuerdan en atribuirle la legislación espartana, y en efecto muchos elementos de la tradición sitúan a Licurgo en la línea de los legisladores arcaicos (conflicto entre el demos y la aristocracia, papel de mediador, sanción de Delfos, constitución hoplita), con ciertas similitudes en aspectos de su vida respecto al ateniense Solón. Entre los muchos enigmas que aún contiene la historia antigua de Esparta, Licurgo es, sin duda, el principal. Acerca de este personaje no se sabe apenas nada cierto, aunque Plutarco lo incluyó entre los personajes más célebres de la antigüedad. Tradicionalmente se admite que se trata de un "legislador", figura característica en muchas "poleis" griegas durante el siglo VII a.C.. Pero Aristóteles adscribía a Licurgo al siglo VIII e incluso el pro-espartano Jenofonte vinculaba a este enigmático personaje con el "retorno de los Heraclidas" a finales del siglo XII a.C.. Como el propio Plutarco afirma, "no se sabe cuándo vivió ni quién fue". No obstante, en la historiografía moderna se han barajado todo tipo de hipótesis: la cronología atribuida a su existencia oscila entre fines del siglo XII y ca.600 a.C., si bien se asume generalmente el siglo VII o IX como la fecha más probable. En este sentido, la opinión más radical ha sido expuesta recientemente al negar la mínima credibilidad histórica a los "hechos" de la historia espartana anterior al 600. Por otro lado, la identificación de Licurgo como "legislador" ha pretendido sustituirse por la de un "dios", una figura mítica o, al menos, un "héroe" de la primitiva "leyenda espartana". Una tradición, que surgió en el siglo VI a.C. y fue conocida por Heródoto, aseguraba que dio a Esparta su Constitución en la denominada Gran Retra (en griego, "acuerdo"), por la que se establecía un gobierno sólido, ordenando los distintos grupos de poder y clases sociales de Esparta. Según esa tradición, la Retra habría sido una respuesta a Licurgo del Oráculo de Delfos. Pero el poeta Tirteo no atribuye a Licurgo la creación de la Retra; es posible que el sistema espartano fuera producto de una evolución progresiva. Ver, La Retra.
 
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