Rhetor

o Rétor. En griego significa a la vez orador y maestro de retórica. Designaba en Atenas a quienes hablaban en la asamblea y proponían mociones de decretos. La palabra en sí era un término técnico dentro del lenguaje judicial para calificar a cualquier ciudadano que se presentaba ante los tribunales con un discurso o una propuesta. Dicha condición requería inevitablemente el dominio de una cierta elocuencia y de un entrenamiento retórico que no se hallaba al alcance de todos. Dicha actividad fue conscientemente estimulada, y aquellos cuyas propuestas beneficiaban a la comunidad eran objeto de decretos honoríficos y se les concedían coronas de oro. Sin embargo, existía también una cierta connotación peyorativa en el término al utilizarse para señalar a aquellos políticos profesionales que actuaban por propio interés en la escena pública. En la sociedad romana, sólo una élite restringida recibía una enseñanza superior, confiada al rhetor. Se basaba en transmitir el arte de la elocuencia, la retórica, es decir, un conjunto de reglas, modelos y orientaciones que permitieran al alumno desenvolverse, sobre todo, en la práctica judicial y en la administración.
 
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