Teócrito de Siracusa
(ca.300-ca.260 a.C.). Poeta bucólico, hijo de Praxágoras y Filina. Parece que abandonó Siracusa al principio de su vida, quizá por razones políticas relacionadas con la anarquía que siguió a la muerte de Agatocles. Vivió en el sur de Italia y luego en Cos, en donde mantuvo relación con Filitas, pudiendo haber estudiado con él. También es posible que estudiara medicina allí, quizá en la escuela del médico homónimo de su padre. Conoció al epigramatista Asclepíades de Samos y quizá estudió con él. Sin embargo, no conoció al poeta Arato: el personaje de ese nombre mencionado en su obra es otro. Es probable que en Cos se encontrara con Nicias de Mileto, un poeta y médico a quien menciona en tres de sus poemas. Permaneció vinculado con su patria y hacia el 275 trató de persuadir a Hierón II, tirano de Siracusa, para que se convirtiera en su mecenas. Como falló en su solicitud, recurrió hacia el 274 a Ptolomeo II Filadelfo, rey de Egipto. Su vinculación con Cos, lugar de nacimiento del rey, pudo haberle favorecido, y por esa época compuso un encomio del rey y de sus parientes deificados. Mientras estuvo en Alejandría, debió de conocer a Calímaco, con cuyos puntos de vista novedosos acerca de la poesía estaba claramente de acuerdo. Sus propios poemas, denominados por la posteridad eidýllia, cuadros en miniatura, están muy de acuerdo con las preferencias de Calímaco por el poema bien trabajado, de tema único, longitud limitada y referido a un período de tiempo definido. Todos sus poemas fueron compuestos probablemente en Cos o en Alejandría, aunque la inspiración de Sicilia y el sur de Italia permanecieron con él. La investigación sobre el material botánico de sus poemas ha revelado una localización más propia de Cos que de Sicilia en la composición de sus Idilios pastoriles. Casi toda nuestra información sobre su vida la inferimos a partir de sus poemas. Su obra principal, los Idilios (un término engañoso, pues sus poemas tienen mucha más consistencia y energía de lo que la palabra "idilio" puede sugerir, y que sólo pretendió indicar la brevedad del carmen), está en su mayor parte compuesta en hexámetros y en una forma literaria del dialecto dorio, el habla de su Siracusa natal. A partir de que Teócrito utilizara el término, adquirió el matiz pastoril. Los Idilios marcan el comienzo de un nuevo género de poesía, la rústica o bucólica, aunque menos de un tercio de los Idilios tratan de temas bucólicos, que fue luego imitado por el poeta latino Virgilio en sus Églogas, y en cierta medida también por los poetas griegos Mosco y Bión. No obstante, Teócrito empleó metros diferentes al hexámetro, así como el dialecto eolio en los tres últimos idilios y el jonio en el Idilio 22. De entre las obras atribuidas a Teócrito se conservan, pues, treinta poemas largos (los Idilios) y restos de otro en un papiro, además de un elogio fragmentario de Berenice, la madre de su real amigo y La siringa, un tecnopegnio del tipo de los de Simias. Escribió también varios epigramas de los que se conservan veinticuatro y algunos fragmentos. Pero algunos de estos poemas claramente no son suyos (Idilios 19, 20, 21, 32 y los tres últimos epigramas) y otros son de dudosa atribución (Idilios 25 y 27), pues era práctia común atribuir las imitaciones al maestro. El orden en el que han llegado a nosotros no puede ser el orden cronológico de composición (por ejemplo, el poema de época temprana dedicado a Hierón tiene el número 16), sino que se refiere a la temática y al dialecto. La evidencia que los papiros arrojan sobre el orden original es conflictiva. La primera parte de la colección consiste en poemas bucólicos, su obra más característica, que presentan, bajo la forma dramática de diálogos o competiciones entre personajes del campo, con encantadora frescura y vigor, la vida campestre de Sicilia. Podemos estar seguros de que estos poemas son la parte más antigua de su obra y aquella sobre la que se forjó su fama. El Idilio número 7, Fiesta de la cosecha (Thalysia), ofrece la más clara indicación de sus gustos literarios, pues incluye una discusión sobre la poesía corriente y una competición musical. También hay poemas de acción basados en el mito, en los que se representa y se explora un momento crítico o una escena. Dos poemas, el 13 y el 22, nos relatan episodios del mito de los argonautas; parece reprender a su contemporáneo el escritor épico Apolonio por la enorme extensión de su poema épico Las Argonáuticas. Los poemas de Teócrito muestran un gran talento al expresar la acción dramática y el humor. En contraste con sus primeros poemas rústicos, que exhiben encanto y jocosidad, y con las escenas derivadas del mito, tenemos dos mimos urbanos (los Idilios 2 y 5) al estilo de Sofrón, que también recuerdan a las obras de su contemporáneo Herodas. En relación con estos últimos está el número 14, que muestra rasgos de la Comedia Nueva. Teócrito tenía una viva imaginación visual y era un escritor brillante en lo que se refiere a descripciones de objetos y escenas, como es el caso de la copa del Idilio 1. Su obra contiene algunos poemas poderosos y originales, y amplía, con efecto permanente, el número de temas que se consideraban aptos para el tratamiento poético. El amor y el arte son particularmente importantes en sus trabajos. Idilios suyos son: El ladrón de miel, El pastorcillo, Los pescadores, El amante y El coloquio. Tuvo muchos seguidores en la época helenística e influyó tanto en la literatura latina, como en la medieval y moderna.

