Lavinium

o Lavinio. Ciudad latina al noroeste de Ardea. Era una ciudad portuaria del Lacio (Latium), 53 km al sur de Roma. En la ciudad de Lavinio surgieron las siete familias de acuñadores de moneda romanos, de los que se conoce entre otros a Lucius Thorius Balbus, por la descripción hecha por Cicerón en su obra "De Finibus bonorum et malorum". La fundación de Lavinio y la guerra contra los rútulos son dos de los temas principales en la epopeya romana la Eneida, compuesta por el poeta Publius Virgilius Maro (Virgilio). En esta ciudad, en el 745 a.C., tuvo lugar la legendaria muerte del rey romano, en diarquía con Rómulo, Tito Tacio, por un controvertido arbitraje sobre un robo de ganado. Lavinium formó parte de la Liga Latina en el siglo V a.C. y fue uno de los principales centros religiosos de los latinos. Hoy, Pratica di Mare di Pomezia, comuna de Anzio, Cittá metropolitana di Roma Capitale, región de Lazio, Italia. )o( MITOLOGÍA.- Fundada por Eneas en honor de Lavinia, su esposa, hija de Latino, rey de los latinos, y de Amata, en un lugar que le había sido designado por el oráculo. La fundación de esta ciudad fue señalada por un prodigio que Dionisio de Halicarnaso refiere del siguiente modo: "Habiéndose iniciado un fuego en el bosque, un lobo arrojó en él un tronco seco que había arrancado con la boca. Vinieron al mismo tiempo un águila y una zorra, el primero de los cuales cooperó con el movimiento de sus alas a que se encendiese, mientras que la otra al contrario procuraba apagarlo arrojando agua con su cola, que acababa de mojar en el río. Ya vencían los que procuraban encenderlo, ya los que trabajaban en apagarlo, hasta que por fin, habiendo quedado vencedores el águila y el lobo, la zorra se fue sin haber adelantado nada. Se refiere que habiendo visto Eneas este prodigio, dijo que la colonia de los troyanos se haría algún día muy famosa, que sería conocida y admirada por casi toda la tierra, pero que a medida que aumentara en poder, sería onerosa y odiosa a los pueblos vecinos. Sin embargo, vencería a sus enemigos, y el favor y la protección de los dioses haría que fuese la envidia de los hombres. Tales fueron los evidentes presagios de lo que debía suceder a esta ciudad. En la plaza pública de Lavinio se veían algunos monumentos, que consistían en figuras de bronce de estos animales, que se conservaban en él desde mucho tiempo". Ver, Lavinia.
 
Volver