Jairo

Anciano de una sinagoga que apeló a Jesús para que salvara a su hija de doce años, que se hallaba al borde de la muerte. Cuando Jesús llegó a la casa donde estaba la niña le recibieron con la noticia de que ya había fallecido. Jesús, sin embargo, aseguró que la niña no estaba muerta sino dormida y, acompañado de Pedro, Juan y Santiago, entró en la casa. Los circunstantes se rieron de él, pero Jesús, tras ordenar que salieran de la casa, resucitó a la niña y ordenó a sus padres y a los tres discípulos que mantuvieran en secreto lo que allí había ocurrido.
 
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