Joab

(ss. XI-X a.C.). Hijo de Sarvia, la hermana de David. El más laureado de los generales de David y también el más acérrimo (aunque no siempre el más obediente) de sus secuaces, tanto antes como después de la muerte de Saúl. Joab cimentó su carrera con la conquista de la ciudad de Jerusalén para David y la fue consolidando con sus victorias consecutivas sobre el monarca amonita Janún y sobre la liga siria. Gracias a estos éxitos, el poderío de David se extendió hacia el norte hasta Damasco y el Éufrates, dejándole así las manos libres para poder enfrentarse en el sur con Edom y los filisteos. Joab fue a David lo que Abner fue a Saúl, y la rivalidad entre ambos generales constituiría el rasgo dominante de la historia militar durante toda una generación. Se trataba, por otra parte, de una rivalidad personal a la vez que profesional, ya que Joab tenía una cuenta pendiente con Abner, al haber sido éste el asesino de su hermano Asahel. Por eso, cuando David hizo las paces con los partidarios de Saúl, Joab, haciendo caso omiso de la magnanimidad con la que David tenía la intención de tratar a sus enemigos, atrajo a Abner al campamento de David y lo asesinó. Joab fue igualmente el artífice de la reconciliación entre David y su hijo Absalón, después de que éste hubiera asesinado a Amnón por haber violado a Tamar, la hermana de ambos. Luchó al lado de David durante la revuelta de Absalón, la mayor crisis de aquel reinado, y mató con su propia mano a Absalón cuando colgaba indefenso de un árbol; una acción que desafiaba de manera flagrante las instrucciones de David, que había ordenado expresamente que se respetara la vida de su hijo. Joab fue también el verdugo del primo de David, Amasá, que se había pasado al bando de Absalón. Mientras David se hallaba agonizando, Joab optó por apoyar a Adonías en lugar de a Salomón en la disputa por la sucesión al trono, razón por la cual murió asesinado por orden de Salomón, a pesar de haberse refugiado junto al altar del tabernáculo del Señor. No sólo fue uno de los más notables guerreros del Antiguo Testamento, sino también uno de los más duros, tan inflexible en sus enemistades personales como habilidoso en el campo de batalla.
 
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