Donatismo
Movimiento cristiano surgido en África de carácter rigorista que trató de combatir la relajada convivencia que la Iglesia mantenía con el mundo circundante. El origen de la cuestión donatista arranca de una rivalidad ya existente entre dos grupos de obispos africanos: los llamados "traditores" y los "numidios". Estos no habían participado en la elección del nuevo obispo de Cartago en 312, Ceciliano, por encontrarse ausentes, en Roma, a la muerte de Mensurio. El hecho de que la consagración de Ceciliano fuera realizada por un conocido "traditor", Félix de Aptonga, sirvió de pretexto a los "numidios" para propugnar la invalidez de dicha elección, por lo que depusieron a Ceciliano y nombraron en su lugar a Mayorino. A éste le sucedió Donato a finales del 312, cuando ya el caso había llegado a conocimiento del emperador. En principio, Constantino trasladó el problema a la jurisdicción eclesiástica solicitando el dictamen de Milcíades, el obispo de Roma, que fue favorable a Ceciliano, por lo que el emperador instruyó a Anulino, el procónsul de África, para que protegiera "su" clero. Aunque Milcíades había sido asesorado por Africano y otros 14 obispos, los "donatistas" no aceptaron la resolución y reclamaron al emperador el dictamen imparcial de los obispos galos, petición a la que finalmente accedería. Pero el concilio de 33 obispos occidentales reunido en Arlés en 314, en el que se reclamaría la presencia del emperador, ratificó el dictamen anterior declarando inocente a Ceciliano y "cismáticos" a los obispos donatistas. A los años siguientes debe referirse la "ley severísima" de Constantino contra los donatistas, mencionada por Agustín un siglo después, hacia el 420. Con el apoyo imperial los obispos "numidios" reforzaron su posición en torno a la ideología religiosa oficial, prefigurando la situación que en las décadas siguientes se sancionaría como división de las comunidades cristianas en dos grupos: "ortodoxos" o católicos y "heréticos" o no católicos, si bien la intervención imperial haría que no siempre la "ortodoxia" se identificara con la doctrina seguida por la iglesia de Roma. Aunque el cisma donatista fue un problema interno de carácter estrictamente disciplinario, las múltiples sectas integradas en esta corriente africana alimentaron durante todo el siglo los conflictos sociales existentes en esta región e incluso las rebeliones ocasionales (de Firmo en 372; de Gildo en 397) contra el poder central romano de presuntos usurpadores o príncipes locales. Donato murió en 355, pero el cisma se mantenía aún a comienzos del siglo V, cuando una constitución de Honorio condenaba a donatistas no ya como "cismáticos", sino como "heréticos", ordenando el destierro de los obispos que no aceptaran la disciplina "católica". El donatismo como movimiento rigorista se asemeja al novacianismo. Intentaba solucionar el problema de la Iglesia diciendo que la santidad sólo se encuentra en los miembros de esta que están limpios de todo pecado. Por esa razón exigían que la Iglesia expulsase de su seno a todos los pecadores públicos. Declaraba que los sacramentos administrados por los sacerdotes pecadores no eran válidos y bautizaban de nuevo a los que se pasaban a su doctrina. Poseía tintes nacionalistas y de reivindicación social ya que a través de esta doctrina se expresaba también la tensión existente entre las masas campesinas contra la explotación de los grandes propietarios. Ni los esfuerzos de Canstantino y sus sucesores, ni la labor de Optato de Mueve y san Agustín, pudieron acabar realmente con el cisma.

