Olinto

Olinto era una antigua ciudad griega, en la Calcídica, la principal de los calcideos. Estaba situada en la orilla izquierda de un río y a unos 5 km del mar, distancia suficiente para no verse sorprendida por un ataque desde el mismo. Emplazada entre dos colinas que se extienden unos 1.200 metros de sur a norte; su anchura en la parte superior es de 100 a 200 m. La colina sur se eleva de 16 a 25 m sobre su base y está a 59 m sobre el nivel del mar. La colina norte está a 65 m sobre el nivel del mar y sobre el llano de la parte norte se eleva 8 m. Desde la parte meridional, mirando al sur, se ve todo el golfo de Torone con la costa occidental de la península de Sitonia y la oriental de la península de Palene con el istmo y Potidea, ciudad ésta de la que distaba unos 11 km hacia el noroeste. De Meciberna, puerto de Olinto, se hallaba a 5 km al oeste. En cambio hacia el sur y oeste la vista desde Olinto está obstaculizada por un barranco que se extiende en dirección norte sur, cuya elevación y longitud son mayores que los del emplazamiento de Olinto. La breve historia de Olinto, fundada por los calcideos en el siglo VI a.C., es resumida esencialmente por Tucídides, en su Historia de la Guerra del Peloponeso, por Libanio, retórico y maestro del emperador romano Juliano, y por Demóstenes en la introducción de sus discursos pronunciados en el verano del 349 a.C., algunos meses antes de que Olinto fuera arrasada por Filipo II de Macedonia. Originalmente, fue un asentamiento indígena, y se convirtió en ciudad griega en el 479 a.C., cuando se repobló con otros griegos calcideos. En 432 a.C. la guerra total propugnada por Atenas afectó incluso a las zonas más periféricas del mundo helénico, implicando asimismo a Macedonia, Tracia, rica en metales, y la fértil península calcídica. Según cuenta Tucídides, Pérdicas convenció a los calcideos para que abandonasen sus ciudades en la costa después de haberlas arrasado y se trasladasen a Olinto, convirtiéndola en la única ciudad fortificada. A dichos calcideos les dio parte de su propio territorio de Migdonia, para que la cultivaran mientras durara el estado de guerra con los atenienses. Fue en torno a estos años cuando se edificó la nueva Olinto, la ciudad más interesante y conocida de la Grecia clásica. El centro más antiguo, situado en una pequeña colina de 16 a 25 m de altura al sur de la nueva ciudad, no fue abandonado, conservando algunos edificios públicos de relieve y manteniendo inalterado su propio entramado urbano algo irregular, propio de un asentamiento colonial arcaico. En el centro arcaico se ha identificado un edificio, posiblemente el Bouleterión mientras que en la colina septentrional los nuevos barrios disponen sólo del ágora, que tan sólo albergó un edificio público y los establos ligados al tipo de actividades que situaron a Olinto en el centro de un vasto dominio. La ciudad no tardó en dominar a sus vecinas y se puso al frente de la Liga Calcídica que logró la independencia de Atenas. Proceso que comenzó, tras el tratado de paz entre Esparta y Atenas del 421 a.C., conocido como la Paz de Nicias. Según el tratado, Meciberna debía permanecer independiente, pero Olinto pretendía recuperar su puerto. Por el amplio y fértil territorio, que favorecía los asentamientos dispersos, como el del lago Bolbe, a casi 50 km de la ciudad, Olinto se encontró sólo 84 años después que tenía que hacer frente a la nueva potencia macedonia. Libanio dice en la introducción a la Olíntica I que primero luchó contra los atenienses en la guerra del Peloponeso, después contra los espartanos. A lo largo del tiempo adquirió gran poder y ejerció la hegemonía sobre las ciudades calcideas. Se alió con Filipo, rey de los macedonios, y combatió con él contra los atenienses, tras haber recibido de los macedonios tanto la ciudad de Amunte, reinvidicada por los macedonios y los olintios, como Potidea, posesión ateniense que Filipo ya había conquistado. Más tarde, los olintios empezaron a sospechar del rey, por su deseo de expansión y su escasa fidelidad a los pactos. Aprovechando su ausencia enviaron una embajada a Atenas para reconciliarse, en contra de lo pactado con Filipo. Filipo, que desde hacía tiempo buscaba un pretexto para atacarlos, les declaró la guerra. Los olintios pidieron ayuda a Atenas. Demóstenes invitó a los atenienses a socorrer a Olinto. El año siguiente, a Filipo, acampado frente a la ciudad, le abrieron las puertas dos traidores, Eutícrates y el jefe de la caballería, Léstenes. Olinto fue arrasada, los habitantes esclavizados y deportados parte a Tracia, parte a Macedonia. Célebre por los discursos de Demóstenes llamados, Las Olínticas. Las excavaciones han permitido estudiar el plano de la ciudad y las ruinas de habitaciones de los siglos V y IV.
 
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