Orden

Los arquitectos griegos ordinariamente han respetado ciertas reglas relativas a la disposición de los principales elementos del alzado en los edificios construidos cuidadosamente, sobre todo cuando se trataba de introducir en ellos una columnata. El conjunto de estas reglas distingue esencialmente dos Órdenes: el orden dórico y el orden jónico. Este último, más rico, ha conocido variantes: el eólico en fecha antigua, el corintio en la época clásica y ulteriormente. El orden dórico se define primeramente por su columna. Ésta reposa directamente sobre la hilada superior del basamento (llamada estilóbato), sin intermedio de una base. Es acanalada (20 acanaladuras con aristas vivas, a veces 16, raramente 24). Está coronada con un capitel compuesto de un equino circular (cojinete en forma de torta o tronco de cono) y de un ábaco, tableta cuadrada que soporta el arquitrabe. El arquitrabe (o epistilo) es el elemento sustentante que va de columna a columna. Está decorado con una estrecha moldura saliente que corre a lo largo del borde superior, la "tenia". Además, en la vertical de cada triglifo, la tenia está subrayada por una serie de gotas pendientes. La hilada que viene sobre el arquitrabe es el friso. Está compuesto por una alternancia de triglifos, decorados de tres bandas verticales separadas por acanaladuras en bisel, y de metopas, lisas o esculturadas. Por regla general hay un triglifo en el eje de cada columna y otro en el centro de cada intercolumnio, Más arriba viene la cornisa, que hace saliente por encima del friso: se la llama goterón, porque presenta en su cara inferior unas placas en relieve (los mútulos) decoradas con gotas pendientes. La parte superior de la cornisa puede estar provista de una canal (con orificios de desagüe con frecuencia en forma de boca de león). Si no existe canal, la extremidad de las tejas cubrejuntas está ornamentado de un motivo vertical que se llama antefijo. En la fachada, la cubierta a doble pendiente dibuja un frontón, cerrado por un muro triangular o tímpano. Las dos cornisas oblicuas que cubren el frontón son las rampantes. La cornisa horizontal del frontón puede a veces servir de pedestal a estatuas, pero no es una regla. En fin, los ángulos del edificio y el remate del frontón están generalmente coronados por motivos decorativos que se llaman acróteras. En el orden jónico, la columna, que es de proporciones más esbeltas, reposa sobre una base moldurada. El fuste tiene generalmente 24 acanaladuras con aristas planas. El capitel se compone de un equino, generalmente decorado de ovas, sobre el cual reposa un motivo en doble voluta formado por las extremidades de dos rollos horizontales; un ábaco rectangular, poco grueso y ordinariamente moldurado, completa el capitel. El arquitrabe forma dos salientes sucesivos determinando tres fajas superpuestas. Encima viene el friso continuo, generalmente liso, a veces esculturado. Puede ser reemplazado por una fila de pequeños modillones, los dentículos que soportan la cornisa. Ésta no tiene mútulos. Lleva generalmente una canal continua. En el orden jónico los frontones carecen generalmente de toda decoración esculturada. El capitel llamado eólico tiene dos volutas que salen del fuste y separadas por una palmeta, y los capiteles con palmas, o con hojas cayentes, son variantes antiguas y poco difundidas del orden jónico.
 
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