Metelo

Quinto Cecilio (Quintus Caecilius Metellus Pius Scipio), conocido como Pio Escipión (siglo I a.C.). Nieto de P. Cornelio Escipión Nasica, fue adoptado (quizá en su testamento) por Metelo Pio, entrando así a formar parte de la gens de los Metelos. Aunque Metelo Pio Escipión ya no era patricio, desempeñó un interregno hasta que se pudo elegir a los cónsules en el 53. Siendo tribuno de la plebe en el 59, fue defendido de graves acusaciones por Cicerón, quien le debía muchas informaciones relacionadas con la conjura de Catilina. Edil en el 57 y pretor en el 55, aspiró sin éxito a las elecciones consulares del 53. Las elecciones fueron invalidadas por su obvio soborno, y Pompeyo se convirtió en único cónsul. Metelo no tardó en entrar en estrechas relaciones con Pompeyo, hombre fuerte de la política de aquel tiempo. Fruto de esta colaboración debió ser el matrimonio de Pompeyo con Cornelia, hija de Metelo (casada anteriormente con Craso el Joven hasta la muerte de éste en el 53). En el 52, Pompeyo aseguró su absolución del cargo de corrupción electoral y en julio le hizo colega suyo en el consulado, convirtiéndose a partir de entonces en un abierto adversario de César. Así, en el 49, propuso que César debía licenciar su ejército si no quería ser declarado enemigo de la patria. En la división provincial le tocó, como procónsul (48) Siria, donde luchó contra los partos pero cometió grandes abusos sobre los provinciales, llegando incluso a expoliar algunos de sus templos. Tras la batalla de Farsalia (48), en la que luchó al frente de dos legiones, se unió a Porcio Catón en África, donde permaneció hasta que, después de Tapso (46), cuando huía hacia Hispania, una tempestad arrastró sus naves hacia la costa africana, siendo capturado por P. Sittio, general de César, dándose muerte en Hippo Regias (46).
 
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