Flauta
Se da tradicionalmente este nombre, bastante impropio, al aulós. Era en realidad un instrumento de lengüeta, como el clarinete. Constaba generalmente de dos tubos cilíndricos reunidos por una babera que mantenía las dos bocas contra los labios de los músicos. Los agujeros permitían variar la altura de los sonidos. Conocido desde los tiempos prehelénicos (se la ve ya representada en monumentos cretenses), el aulós era empleado para dar el ritmo a los movimientos de un grupo (tropa en marcha, trabajadores, remeros), pero también, por razón de sus cualidades acústicas, para sostener los coros, en particular en el teatro, donde su valor expresivo hacía maravillas. Los virtuosos de la flauta (o auletas) eran muy apreciados del público: se organizaban concursos para ellos (en particular en los Juegos Píticos). La XII Píitica de Píndaro está escrita para un auleta vencedor. Había flautas derechas, curvas, largas, medianas y pequeñas, sencillas y dobles, derechas e izquierdas, iguales y desiguales, etc. Además se distinguen en flautas serranas, frigias, lidias, etc.. Las de los espectáculos eran de plata, marfil o hueso, y las de los sacrificios eran de madera. Ver, Aulós.
)o( MITOLOGÍA.- Los poetas atribuyen su invención a Apolo, a Mercurio, a Palas y a Pan. Minerva, dice la fábula, quiso hacer sonar la flauta; mas habiendo visto en el agua sus carrillos hinchados mientras sonaba, arrojó el instrumento al río. Ver, Argos. Euterpe, Mercurio, Pan.

